domingo, 10 de enero de 2016

Ebu Gogo.

En la isla de Flores, Indonesia, existen leyendas sobre un extraño humanoide que acecha en lo más profundo de las selvas; una criatura cuyo nombre se traduce como "la Abuela que come todo". Hablamos del monstruoso y temido Ebu Gogo.

Descripción.
Reconstrucción del documental "Cannibal in the Jungle".
A los Ebu Gogo se les describe como "personas" pequeñas, de apetito voraz y hábitos caníbales. Son similares a chimpancés u orangutantes, con bocas de gran tamaño, cuerpos pequeños, grandes barrigas y brazos alargados. Se dice que caminan de manera cómica y además de tener su propio lenguaje extraño consistente de murmullos; son capaces de imitar la lengua humana para engañar a sus víctimas.
De acuerdo con las leyendas, los isleños de Flores se reunieron para atacar a las bestias; conduciéndolas a una serie de cavernas en la ladera de un volcán, donde a varios de ellos se les quemó vivos. La leyenda del Ebu Gogo ha sido transmitida de generación en generación, y se cree que posiblemente puedan ser una memoria cultural de una especie humanoide ya extinta. 

Homo Floresiensis: "El Hobbit de Flores".
Comparación de cráneos entre un "Hobbit" y un humano.
Las descripciones dadas del Ebu Gogo por los pobladores de Flores resultaban fantásticas, cuentos exagerados comparables al del Orang Pendek en Sumatra, el Yeti del Himalaya o el Sasquatch de Norteamérica. Al menos, hasta que en el año 2003 la isla de Flores fue sede de un hallazgo que revolucionó el campo de la antropología.
En ese año, un equipo formado por arqueólogos de Australia e Indonesia se encontraba buscando evidencias de la migración original del Homo Sapiens desde Asia hacia Australia cuando en una caverna en las faldas del volcán Liang Bua se encontró un pequeño esqueleto que no coincidía con nada en el registro fósil humano.
Varias excavaciones posteriores dieron como fruto siete esqueletos más que databan de un espacio entre 38,000 años hasta 13,000. Junto a ellos se encontraron herramientas de piedra de un tamaño adecuado para ser manipulados por un ser de noventa centímetros de alto; y se cree que fueron hechos con huesos de un elefante extinto llamado Stegodon. 
El descubrimiento de la especie fue revelado hasta el 28 de Octubre de 2004, cuando se le bautizó como "Homo Floresiensis" y se le apodó como "Hobbit", en honor de la raza pequeña en la mitología de J.R.R. Tolkien. En un principio se creía que era un primate desconocido, al cual se le llamó Sundanthropus Floresianus ("Humano Sunda de Flores"), pero posteriormente se determinó que el cráneo pertenecía al género Homo.
Reconstrucción.
Análisis subsecuentes revelaron la posibilidad de que la especie podría haber sobrevivido hasta hace 12,000 años; convirtiéndola en la penúltima especie humana sobreviviente además del Homo Sapiens (en comparación, se cree que el Hombre de Neanderthal desapareció hace aproximadamente 40,000 años). 
Los paleontólogos sugieren que debido al bajo nivel de las aguas en la última glaciación, el Hombre de Flores fue capaz de viajar desde Asia Continental a través de balsas de bambú hace 100,000 años (o hace un millón de años, si se cree en la teoría de que descienden del Homo Erectus) cuando las islas de Komodo y Flores estaban unidas por un estrecho de seis kilómetros de ancho a la tierra contienntal.
Su extinción se produjo durante la explosión del monte Liang Bua, la cual también aniquiló a gran parte de la megafauna de la isla; como el elefante Stegodon. Aunque el relato del Ebu Gogo ha llevado a primatólogos y folkloristas por igual a creer que el Hombre de Flores pudo haber sobrevivido hasta épocas históricas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada