domingo, 28 de julio de 2019

El Koolakamba - El simio anómalo de Camerún.

Oficialmente, existen ocho especies de grandes simios reconocidas por la ciencia: El ser humano, el chimpancé común y el bonobo, los orangutanes de Borneo, Sumatra y Tapanuli; y las dos variedades de gorila que habitan en África.
Pero desde siempre han existido relatos de hombres 'salvajes' que combinan rasgos de hombre y simio. Desde los relatos de Plinio el Anciano hasta los modernos cuentos sobre antropoides críptidos como el Sasquatch, el Yeti o el Yowie; todavía se mantiene firme la creencia sobre que en ciertos rincones del globo son el hogar de 'hombres bestia'. Y esta teoría no resulta descabellada, pues por siglos los exploradores y colonos europeos escuchaban relatos de los nativos africanos sobre una raza de feroces hombres bestia con una gran fuerza.

En este caso, fue en el siglo XIX que el explorador francés Paul du Chaillu se encontró con lo que hoy se conoce como el gorila en las selvas de Gabón y Camerún; por lo que varios grupos de criptozoólogos sostienen que todavía hay una posibilidad de que regiones alejadas del planeta contengan especies de homínidos sin descubrir.
Curiosamente, además de catalogar al gorila y al chimpancé; los registros de du Chaillu hacen referencia a una criatura que denomina Koolakamba; a partir de los sonidos que hace y que son descritos por los nativos de la zona como un fuerte "¡Kooloo!".
De acuerdo con du Chaillu; el Koolakamba es un ser parecido al chimpancé, pero con un tamaño mayor, una cabeza grande y proporciones más similares a las del hombre. Y menciona que prefiere caminar en dos patas, a diferencia del chimpancé y el gorila.
Diferencias morfológicas entre cráneos de chimpancé, humano y gorila. 
Pero a diferencia de los otros dos grandes simios, y pese a la extensa recopilación de datos presentada por du Chaillu; el Koolakamba jamás fue reconocido por la ciencia y nunca se encontró un especimen vivo para corroborar los diarios del francés. Científicos que han investigado el tema sugieren que el Koolakamba podría haber sido un híbrido entre el gorila y el chimpancé; evidencia apoyada por Koppenfelds en el año de 1881, quien estaba convencido de que el animal era un híbrido y existía en regiones donde ambos primates compartían rangos de vivienda.
Koppenfelds escribió un tratado donde exponía que el Koolakamba era el producto de la cruza entre un gorila macho y una chimpancé hembra; a la vez que otros investigadores contemporáneos sugerían que sí, el Koolakamba podía ser real pero no un híbrido, si no una especie no reconocida y que podría ser el dichoso 'eslabón perdido' entre el hombre y los demás homínidos. Otros más exponían el hecho de que el Koolakamba podría ser únicamente un chimpancé anormal, producto de una mutación genética; cosa que se desmintió rápidamente al presentar evidencias de que los nativos de la región contaban con historias pasadas de generación en generación sobre el Koolakamba, lo que descartaba la idea de que se tratara de un animal mutante.

Las teorías de du Chaillu quedaron olvidadas hasta 1960, cuando el primatólogo Osman Hill mencionó que estaba casi seguro de que en los grupos de chimpancés que había investigado en la región de Holloman; podría haber especímenes del Koolakamba.
Hill observó variaciones entre los primates que coincidían con las descripciones de du Chaillu; en concreto la existencia de hocicos cortos y una variación en la forma de las orejas de los animales. Incluso Hill decía tener evidencia fotográfica sobre chimpancés de tamaño descomunal y postura bípeda, sosteniendo siempre que seguro se trataba de una subespecie de chimpancé y no un homínido sin descubrir.

En 1996, surgió un nuevo debate a raíz de la existencia de un chimpancé extraño en el zoológico de Yaounde, en Camerún. El animal era un simio grande, con un rostro cuadrado, una quijada poderosa, un cráneo muy grande y ojos vagamente humanos; por lo que se creyó que podía tratarse de un híbrido de chimpancé y gorila; y por ende, del fabuloso Koolakamba.
Desafortunadamente, el mono del zoológico Yaounde murió sin que se le pudieran realizar exámenes de ADN y nunca se comprobó si era un animal distinto o sencillamente un chimpancé anómalo.
Única fotografía conocida del chimpancé del zoológico Yaounde. 

sábado, 27 de julio de 2019

La intrusa en la morgue.

Historia anónima.
Esta historia le ocurrió a mi padre hace unos años, cuando se desempeñaba como guardia de la morgue en un importante hospital general del bajío, en el centro de México.
Mi padre era policía, y se le asignó el cuidado de la morgue en una época donde por la violencia de la guerra contra el narco; llegaban varias víctimas durante las noches. Había ocurrido que comandos armados entraban a los hospitales para rematar a sus objetivos si es que estos habían sobrevivido, a extraer cuerpos de sicarios o simplemente con motivos de intimidación. 
Era una noche cálida de verano, justo en medio de la famosa canícula; y mi padre estaba cubriendo el turno de las 11 de la noche a las 6 de la mañana junto a otro compañero a quien llamaré Miguel. Mi padre se encontraba afuera del hospital, tomando un café a eso de las dos de la mañana cuando recibió una llamada de Miguel en el radio. 
Miguel le explicó que un empleado de mantenimiento había estado trapeando un corredor cerca de la morgue cuando alcanzó a ver a una silueta corriendo de un lado a otro al final del pasillo. Sin saber qué hacer, llamó a los elementos de seguridad y no tardó mucho para que mi padre se reuniera con Miguel y el empleado les diera su testimonio. 

Pensando que podía tratarse de algún miembro del crimen organizado, los dos entraron al sótano del hospital y anunciaron su presencia; pidiéndole a quien estuviese dentro, que se rindiera y saliera con las manos en alto. Nadie les respondió, y más sorprendente aún, no había rastros de que alguien hubiese entrado por las otras puertas que conectaban con el piso superior del hospital. 
Se dividieron para cubrir más terreno y mi padre se encontraba subiendo las escaleras al primer piso cuando recibió una llamada de Miguel; que le decía que había visto al intruso correr a lo lejos, y que se trataba de una mujer. Luego de reunirse, Miguel y mi padre corrieron en dirección al pasillo por donde había desaparecido la mujer; y fue ahí que la vieron cerca de un corredor poco iluminado.

La mujer estaba frente a una puerta gris, de metal. Las luces en esa área del hospital fallaban mucho, y a esa hora se encontraban apagadas; por lo que no pudieron verla claramente. De lo que se distinguía, iba desarmada y llevaba un vestido que le llegaba abajo de las rodillas, zapatos de piso y una cabeza llena de esponjado cabello negro y le cubría las facciones. 
Miguel le habló a la mujer, preguntándole quién era. 
No hubo respuesta. En lugar de ello, la mujer abrió y entró a la habitación; azotando la puerta detrás de sí. Le tocaron y gritaron que abriera, sin respuesta alguna. La mujer había asegurado el cerrojo, así que la única forma de abrir fue llamar a mantenimiento y pedirle las llaves. 

Cuando el empleado de mantenimiento llegó y escuchó lo que había ocurrido, les lanzó una mirada de confusión y preguntó si estaban seguros de lo que había ocurrido. Mi padre le dijo que sí, a lo que el empleado le respondió que era imposible; pues esa habitación no tenía forma de cerrarse desde adentro.
De cualquier forma, les abrió y los dos entraron apuntando con sus armas. Llevaban linternas, así que barrieron cada centímetro de la habitación con ellas en busca de algo; pero no había rastro alguno de la mujer o de cualquier cosa fuera de lugar, más allá de un olor desagradable y dulzón que mi padre no pudo identificar en un principio; pero le causó bastante repulsión.

El empleado de mantenimiento entró después de ellos y encendió las luces de la habitación. Efectviamente, el lugar estaba vacío con excepción de algunas herramientas en anaqueles y dos planchas de metal. Una estaba vacía, y la otra cubierta con una sábana y lo que parecía ser un cuerpo.
Ahí estaba la mujer, oculta y haciéndose pasar como un cadáver en el área de la morgue. Mi padre se acercó a ella, diciéndole que todo había terminado y que era mejor rendirse. Al aproximarse, percibió de nuevo el aroma; esta vez más fuerte. Era el olor de un cadáver.
Al retirar la sábana, mi padre sintió como se le encogía el corazón y Miguel dejó salir una maldición bastante fuerte. 
Ahí, bajo la plancha y ya con rasgos de lividez cadavérica; estaba esa mujer. Desnuda, con el esponjado cabello negro hecho una pasta y enmarcando su rostro; acrecentando aún más el aspecto tétrico de sus mejillas demacradas y las venas oscuras en ellas. 
La etiqueta atada en el pulgar del pie derecho decía que había muerto cuatro días atrás. 

jueves, 11 de julio de 2019

El Keelut

Al igual que en muchas otras mitologías, los Inuit de Alaska y el norte de Canadá cuentan con leyendas sobre animales sobrenaturales que parecen odiar al hombre. Junto al Kooshtaka, el Amarok o el Aklut; el Keelut es uno de los más temidos seres de las leyendas que los esquimales solían contar durante las oscuras épocas sin sol en el círculo polar ártico.

El Keelut, también conocido bajo otros nombres como Qiqirn, Ke'lets o Qiqion es un espectro del inframundo que aparece únicamente durante el invierno y toma la forma física de un perro despellejado casi por completo, con excepción de sus patas; las cuales van cubiertas de grueso pelaje que le ayuda a borrar sus huellas. 
Esta adaptación le permite al Keelut el perseguir a su presa, por lo regular humanos; sin que estos se percaten. Aunado a esto, este monstruoso espíritu canino también es fanático de desenterrar cadáveres y devorarlos; por lo que la tradición Inuit sugiere que también actúa como un augurio de la muerte. 

Sin embargo, su poder más peligroso es el de provocar convulsiones en sus presas con solo verlas; hacerlas olvidar a donde se dirigían o matarlas de hipotermia. Una vez que su víctima está indefensa, el Keelut entonces comienza a devorarla. Afortunadamente, es fácil ahuyentarlo; ya que le teme al ruido y los gritos, así como el llamarlo por su nombre pueden hacerlo correr. Aunque esto también resulta difícil, pues el Keelut es un gran cazador y por lo regular sus víctimas ni siquiera se dan cuenta de su presencia hasta que es muy tarde.

jueves, 4 de julio de 2019

El Hombre Rojo del Palacio Tuileries.

Jean L'Ecorcheur en el comic Ghostbusters. 
El Hombre Rojo del Palacio de Tuileries es una leyenda  poco conocida de la historia de Francia, pero no por ello menos escalofriante que algunas de las historias de horror relacionadas a las Catacumbas de París, la Bestia de Gévaudan o los avistamientos paranormales en Versalles. Es un mito espectral arraigado a la historia francesa desde la época de la realeza, pasando por la revolución y la época de la Comuna. 

Jean el Despellejador.
El mito del Hombre Rojo (del francés L'Homme Rouge), se origina durante el reinado de Enrique II; quien se dice empleó a un asesino a sueldo conocido con el ominoso nombre de Jean el Despellejador (Jean L'ecorcheur), quien fue tan eficiente que llegó a convertirse en confidente personal y mano derecha del rey.
Desgraciadamente para Jean, esta cercanía lo llevó a enterarse de varios secretos delicados sobre la reina Catalina de Medici; quien contrató a otro asesino de nombre Neuville para acabar con Jean en el jardín de Tuileries. Cuando Neuville sorprendió a Jean y logró su cometido, se vio obligado a abandonar rápidamente el área y ocultarse luego de escuchar que alguien se acercaba. 
Aquí comienza lo sobrenatural, pues cuando Neuville volvió para recoger el cuerpo de Jean, este ya había desaparecido misteriosamente. Aunado a eso, en los días consecuentes la astróloga de la reina Catalina experimentó terribles visiones sobre los ocupantes de Tuileries; en las cuales todos morían de forma sangrienta. La astróloga también declaró que el alma de Jean quedaría condenada a embrujar el palacio hasta que la propiedad fuese destruida. 
Desde entonces, se cree firmemente que cada que París sufre una tragedia mayúscula, el espíritu del Hombre Rojo aparece en las inmediaciones de Tuileries.

L'Homme Rouge, el Hombre Rojo.
La reina Catalina de Medici (1519-1589)
La segunda versión de la leyenda involucra a la reina Catalina. 
Catalina de Medici, famosa por sus intrigas y el uso de redes de espías en la corte para acabar con sus oponentes políticos; decidió consagrar su reino con la construcción del palacio de Tuleries, una obra faraónica que ansiaba a tal grado que se mudó a ella cuando todavía se encontraba en construcción.
Al poco tiempo de habitarla, la reina se topó cara a cara con una espantosa aparición cubierta por un manto rojo como la sangre; que le vaticinó a la reina que moriría en Saint-Germain. 
Aterrorizada porque Tuileries forma parte de la parroquia de Saint-Germain, la reina abandonó el castillo y jamás regresó a él. De cualquier forma, el pronóstico del fantasma sí se cumplió de alguna forma; ya que como coincidencia trágica, el monje benedictino que le administró la extrema unción en su lecho de muerte llevaba por nombre Laurent de Saint-Germain.

"Es descrito como un hombre pequeño, tapado de la cabeza a los peis en escarlata, con una mirada tan penetrante y sobrenatural que aterra al más valeroso. Nunca habla, y sus visitas no son prolongadas; pues se desvanece tras ser descubierto."
-Escrito anónimo del siglo XVII.

El poeta Pierre-Jean de Béranger describe al ser como un demonio color rojo brillante, jorobado y tuerto. Otros más apuntan a que el espíritu asemeja a un duende de nariz larga y curva, boca deforme y patas de cabra.
De sus apariciones, sí queda claro que coinciden con eventos desastrosos en la historia francesa. Por ejemplo, se le avistó en la víspera del 13 de mayo de 1610; un día anterior a la muerte del Rey Luis XVI. La famosa reina Maria Antonieta fue visitada por el ser en los días previos al 10 de agosto de 1792, cuando el castillo fue atacado; y el emperador Napoleón también lo encontró durante el invierno previo a su fatídica invasión a Rusia. Reza la leyenda que el Hombre Rojo apareció ante los guardias reales de Napoleón, demandando violentamente verlo; a lo que el capitán de la guardia se negó rotundamente. 
El espectro ofendido lo empujó y corrió para encontrar al chambelán de Napoleón; a quien le ordenó lo siguiente: "Dígale al Emperador que el Pequeño Hombre Rojo que vio en Egipto quiere una audiencia con él."

Al oír la noticia, Napoleón lo recibió de inmediato y sostuvo una larga conversación con el ente en su alcoba privada. De lo que pudieron escuchar los guardias apostados afuera, se dice que Napoleón le imploraba al ser por algo; a lo que este se negaba con carcajadas burlonas mientras salía de la habitación y se esfumaba en los corredores del palacio.
La siguiente aparición del Hombre Rojo ocurrió en 1815, cuando la Duquesa de Angouléme atendía una fiesta en los apartamentos del Louvre. Durante la cena, un monstruoso ser de color rojo emergió de la chimenea de la sala; robó una pierna de cordero y después se esfumó reptando por donde vino como una enorme araña ante la mirada de los asistentes.
Finalmente, la aparición final fue en los últimos días de la Comuna, durante el año de 1871. Un periodista que reportaba lo ocurrido en la Comuna, publicó un relato aterrador de parte de un conserje del Louvre; quien se encontró al ser en el edificio:

"Al dar su ronda acostumbrada una noche, linterna en mano entre las galerías silenciosas, observó en la Galería d'Apollon a una figura humana de pie contra una ventana, con brazos cruzados y una cabeza gacha, en estado de profunda aflicción. Creyendo que había sorprendido a un ladrón, el conserje se acercó al intruso que desapareció de forma misteriosa. Intentó convencerse a sí mismo de que sus sentidos lo habían engañado, cuando al llegar a la Gran Galería vio de nuevo a la misma figura, en la misma pose melancólica. Al verse descubierta, la figura desapareció. El empleado entonces recordó la leyenda del Homme Rouge y no perdió tiempo... Regresó con algunos de sus camaradas, a quienes les había relatado lo visto; pero en esta ocasión la búsqueda del duende fue infructuosa. Y fue cortada por otro tipo de aparición: una llamarada en el cielo."
Reproducción de la época sobre el incendio de Tuileries.
La saga del Hombre Rojo termina el 23 de Mayo de 1871, cuando un grupo de hombres bajo las órdenes del antiguo comandante de la Comuna cubrieron el palacio de Tuileries con petróleo, brea y alcohol; y a las siete de la noche le prendieron fuego.
Las llamas del Tuileries ardieron brillantemente por 48 horas hasta que el edificio fue consumido hasta los cimientos. Y se dice así, que con la muerte del glorioso palacio también llegó el fin del Hombre Rojo que jamás volvió a ser visto; incluso en las épocas oscuras de Paris como la segunda guerra mundial o las revueltas estudiantiles de los años sesenta.

Fantasmas de la Ciudad de México, versión actualizada - parte 9.

Voces en el túnel - Estaciones Miguel Ángel de Quevedo y Copilco.
Acceso a Miguel Angel de Quevedo.
Corre la leyenda de que si uno sube en cualquiera de estas dos estaciones y tiene la mala suerte de ser el único pasajero en un vagón; durante el traslado entre estación y estación podría experimentar voces que le susurran en el oído y golpes como si 'algo' quisiera entrar en el vagón.
Como dato interesante, en el año 2014 la estación Copilco se hizo infame gracias al homicidio cometido en ella; cuando una riña estudiantil provocó la muerte de un joven universitario.

El poltergeist - Poussin, Mixcoac. 
Calles de Insurgentes-Mixcoac.
En el número 10 de la Calle Poussin, en Mixcoac, existe una casa donde se dice que una familia fue asesinada por ladrones en época de la revolución; sobreviviendo únicamente un niño que se ocultó mientras su familia era masacrada. Conforme la propiedad fue remodelada y convertida en bloques de departamentos, los nuevos inquilinos se encontraron con experiencias inexplicables que iban de autos que no encendían, zapatos y ropa que desaparecía o se movía de lugar, objetos que eran lanzados con violencia hasta el ataque de un ser invisible a los hijos de un matrimonio.

La niña de Gabriel Mancera - Eje 2 y Eugenia.
Avenida Gabriel Mancera.
Historia bastante conocida en la ciudad, se origina en algún punto del siglo pasado; ya que dependiendo de quien la cuente, transcurrió desde mediados del siglo pasado hasta finales de la década de los noventa. 
La protagonista de la historia fue una niña que, al verse obligada a atender a su madre enferma, salió a las dos de la mañana en busca de una farmacia pues su madre necesitaba una medicina urgentemente. Al llegar a la esquina de Gabriel Mancera y Eugenia, atravesó la calle cuando el semáforo estaba en rojo y antes de llegar a la otra banqueta; fue arrollada por un vehículo que venía a exceso de velocidad y se pasó el alto. La niña cayó moribunda sobre el pavimento, mientras veía como el auto que la había arrollado desaparecía a toda velocidad. 
Para cuando una ambulancia llegó a auxiliarla, la niña ya había fallecido por la gravedad de sus heridas. Se dice que cada noche, se puede ver a la niña a las dos de la mañana apareciendo de manera espontánea entre los autos que atraviesan el cruce a alta velocidad; provocando que choquen al intentar esquivarla. 

Monstruos de drenaje - Túnel Emisor Oriente.
Túnel Emisor Oriente.
Empleados del Gobierno de la Ciudad de México que laboran en el mantenimiento de los sistemas de drenaje profundo narran una gran cantidad de historias sobre encuentros con fantasmas de obreros que fallecieron en la construcción de los túneles en la década de 1960; descubrimientos de restros humanos en los canales y tuberías del drenaje profundo, misteriosas figuras que parecen caminar sobre el agua, sombras e incluso un colosal humanoide mutante que hizo correr a un velador en la lumbrera 0. 
El canal de YouTube, "El Miedo Mismo MX" , cuenta con una recopilación de historias acaecidas en el drenaje profundo. 

La Inquisición - Alameda Central.
Alameda Central, Centro Histórico.
La Alameda Central es un parque urbano localizado en el centro de la ciudad, reconocido por contener en ella al Palacio de Bellas Artes y el Hemiciclo a Juárez. En la época de la colonia, también era hogar del convento de San Diego; donde la Santa Inquisición ejecutaba a los culpables en la hoguera donde hoy se encuentra el Laboratorio de Arte Alameda. 
Trasnochadores, vagabundos y policías que recorren la Alameda en noches tranquilas; han dicho ver fuegos fantasmales en donde en su momento estuvo la hoguera, gritos de personas siendo quemadas vivas y apariciones fantasmales que visten ropas antiguas frente a lo que hoy es el Museo Diego Rivera; como si mirasen las ejecuciones que llevan siglos sin tomar lugar en el atrio del ex convento.

El espectro de María Gil - El convento de la Concepción.
Fachada del Ex convento.
El convento de la Concepción cuenta con la distinción de ser el más antiguo de México, pues fue fundado en 1540 por Fray Juan de Zumárraga; primer arzobispo de México. En su momento, fue conformado por un conjunto de edificios entre los que estaban el noviciado, un edificio principal y el templo. El ex-convento se encuentra frente a la plaza de la Constitución; y es famoso porque en él tiene lugar la leyenda de la monja María Gil.
María Gil fue una joven que vivió en la época de la colonia, y que se enamoró de un hombre únicamente conocido como Urrutia; quien no le caía muy bien a sus hermanos. Estos, decididos a que María no se casara con él, le pagaron para que se fuera de la ciudad y la abandonara.
Esto produjo una fuerte depresión a María, que se internó como monja al poco tiempo. Sin embargo, la vida religiosa de María fue efímera, pues la joven fue incapaz de soportar más su tristeza y terminó colgándose del árbol de duraznos que crecía en el interior del convento. La leyenda reza que después de un tiempo, el espectro marchito y putrefacto de María aparecía ante las religiosas, colgada del árbol y lamentándose.

El caballero - El Hotel Majestic.
Hotel Majestic, Centro Histórico.
El Hotel Majestic, que se alza en un edificio de construcción colonial en un punto bastante cercano al corazón del centro histórico; es hogar del espectro de un elegante hombre vestido de traje y con sombrero de copa, a la usanza de la época porfiriana y que no solo es visto en los grandes espejos del lobby; pues además ha sido visto incontables veces por los huéspedes y trabajadores del edificio. 

La Isla de las Muñecas - Xochimilco.
Isla de las Muñecas, Xochimilco. 
Un punto famoso internacionalmente, la 'Isla de las Muñecas' es una chinampa de la Laguna de Teshuilo y punto importante en el atractivo turístico de los canales. Asemeja una isla pequeña y ocupada por una vieja cabaña dilapidada; junto a un gran número de muñecas en varios grados de deterioro colgadas de los árboles. 
Las muñecas fueron colgadas por el antiguo dueño de la isla, Don Julián Santana. Santana creía que las muñecas ayudaban a ahuyentar el espíritu de una joven ahogada años atrás, y que lo atormentaba por las noches. Además del fantasma, Don Julián también estaba convencido de que también aparecía una sirena en las aguas y que quería llevárselo; según uno de sus sobrinos que lo visitaba constantemente. Misteriosamente, Don Julián fue hallado muerto en el año 2001, ahogado a la orilla del agua. 

El túnel de los Lamentos.
Torreón del castillo de Barrientos.
En el poblado de San Pedro Barrientos, en el municipio de Tlalnepantla de Baz; existe una edificación conocida como el Castillo de Barrientos. En los túneles que forman parte de la estructura y corren en el cerro bajo esta; se dice que pueden escucharse los lamentos de víctimas del crimen organizado y que incluso se han hallado huesos humanos sobresaliendo de las paredes. En la actualidad, las autoridades del colegio militar de Barrientos han clausurado el acceso a estos.

La Muñeca - Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles. 
Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles.
En la casa de cultura Jesús Reyes Heroles existe un fantasma que es conocido como "La Muñeca", una niña de largo cabello rubio. Quienes laboran en el sitio, dicen que la niña posiblemente murió de una terrible enfermedad y quedó condenada a vagar por entre los jardines y pasillos de lo que fue su casa en vida.

Los misterios del Desierto de los Leones - El Kilómetro 31 y el Ex-convento.
Ex convento del Desierto de los Leones.
El Desierto de los Leones es un parque nacional entre las alcaldías Cuajimalpa y Álvaro Obregón; al pie de la cadena montañosa de la Sierra de las Cruces. Originalmente se le llamó "Desierto de Nuestra Señora del Carmen de los Montes de Santa Fe"; y el término desierto se originó a raíz de la lejanía del lugar respecto a lo que entonces era la Ciudad de México.
Fue aquí que en el año de 1606, la orden de las Carmelitas Descalzas decidió fundar su convento debido a la lejanía y soledad de la zona. Se construyeron diez ermitas, y el convento duró hasta el año 1722 cuando fue demolido debido a fallas estructurales y construido de nuevo al sur de la propiedad original.
Al monasterio se le declaró monumento nacional durante la administración del Presidente Lázaro Cárdenas, y en la actualidad tanto el ex-convento como el área del desierto de los Leones permanece abierto al público. Por su larga historia, la zona cuenta con varias historias de fantasmas y fenómenos sobrenaturales ocurridos en él. Por ejemplo, se han escuchado los quejidos de víctimas del terremoto del año 1705, aparecen monjes en los túneles debajo del ex convento e incluso han aparecido en cámara. La década pasada, durante la transmisión del programa "No Manches", el conductor Omar Chaparro presentó un clip de video donde aparece un ser espectral mientras él y su equipo exploraban los sótanos en un sketch.
Más famoso aún es el kilómetro 31 de la autopista México-Toluca, donde se han visto presos asesinados, monjes del convento y un niño cuyos llantos fueron captados por la filmación de la película homónima. El director Rigoberto Castañeda, que filmó la película basada en fenómenos paranormales y leyendas urbanas del kilómetro 31; asegura que en el metraje quedó grabado el misterioso llanto de un niño que no estaba en el set.