domingo, 20 de marzo de 2016

El Hombre de Boskop.

Imagen especulativa del Hombre de Boskop.
En otoño de 1913, dos granjeros de la localidad de Boskop, Sudáfrica, se encontraban excavando una fosa séptica en su propiedad cuando encontraron fragmentos de hueso que resultaban bastante extraños.
Tomaron a bien llevar el descubrimiento a Frederick W. Fitz-Simmons, director del museo de la ciudad de Port Elizabeth. De ahí, los restos pasaron a la propiedad de S.H. Haugton; que a su vez se encargó de revelar en 1915 en una cena de la Sociedad Real de Sudáfrica, que el cráneo era enorme y presentaba una posible capacidad de 1.832 centímetros cúbicos.
Es decir, el cráneo de Boskop medía veinticinco por ciento más que el de un humano adulto.
Naturalmente, el descubrimiento de una posible especie de humanos con cerebros gigantes llamó la atención de todos los expertos científicos de Inglaterra. El escocés Robert Broom, experto en reconstrucción craneal, determinó que en base a los restos el cráneo medía hasta 1.980 cc., y que estas medidas decían que la capacidad de desarrollo craneal del posible Hombre de Boskop en relación al homo sapiens era mucho mayor que la que existía entre este último y el homo erectus.
Comparación de cráneos Boskop y humano.
Si bien se creyó al inicio que podría tratarse de un homínido sufriendo de hidrocefalia, excavaciones posteriores en Boskop resultaron en el descubrimiento de restos que revelaron un rasgo más interesante: la presencia de rostros pequeños y de aspecto infantil. Por decir, un humano adulto cuenta con un rostro que abarca un tercio del cráneo, mientras que el Boskop en comparación era el de una quinta parte de la totalidad de su cráneo; similar en tamaño y proporciones al de un niño.
A cien millas del sitio del descubrimiento original, varias excavaciones conducidas por Fitz-Simmons dieron con las ruinas de una zona construida por humanos. El sitio parecía haber funcionado como un centro de vivienda comunal lleno de pilas de rocas, huesos, esqueletos enterrados de huanos y una tumba en especial; la cual estaba acomodada de forma tal que los restos del interior siempre estuvieran en posición al oriente.
El cuerpo del interior tenía un cráneo gigante.

La extinción del Boskop.
Pero la extinción del Boskop podría relacionarse con su mismo intelecto.
Posiblemente sus cráneos gigantescos representaban un riesgo en el ambiente lleno de depredadores del Sur de África, y también resultan un obstáculo a la hora del nacimiento; mismo que el hombre poco a poco ha superado gracias al desarrollo de los procesos de nacimiento por cesárea.
Otra posibilidad, descartando eventos cataclísmicos que pudieran haber borrado a la especie de un plumazo, es la posibilidad de que el Boskop al igual que el Neanderthal o el Denisovan haya procreado con el homo sapiens hasta efectivamente desaparecer como especie y ser absorbido dentro de la humanidad.
Reconstrucción.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Insectos Gigantes.

¿Quién no se ha perturbado al encontrarse con un bicho de tamaño mayor al promedio?
La cucaracha americana, las tarántulas, la mantis religiosa, el escorpión emperador o los ciempiés del género Escolopendra bastan para matar de terror a más de un adulto. Algo en la idea de una criatura rastrera de tamaño descomunal desata varios centros de alarma en el cerebro humano; y por ello no resulta sorprendente que varios cineastas, escritores y productores de videojuegos hayan usado la idea de monstruosos insectos más grandes que un humano para producirle el temor a los espectadores.
Pero en el mundo hay historias que provienen de las selvas y desiertos de Asia, África y América del Sur que relatan encuentros con monstruosos bichos que desafían todas las leyes naturales.

El Con Rit y los ciempiés gigantes.
El Arthropleura en "Walking with Monsters".
De manera oficial, el ciempiés más grande del mundo es el Scolopendra Galapagoensis, el cual mide más de cuarenta centímetros de largo y se sabe que puede alimentarse de lagartos, ranas, serpientes y murciélagos. En el registro fósil, tenemos evidencia de la existencia de ciempiés gigantes en el periodo carbonífero, de estos, el Arthropleura era el mayor con un tamaño de hasta dos metros treinta de largo; y era el invertebrado terrestre más grande de esa época.
Pero existen leyendas sobre ciempiés gigantes en Sudamérica, Japón e incluso los Estados Unidos. En el Amazonas, las tribus indígenas y algunos exploradores narran historias sobre un ciempiés  más grande que el Scolopendra; y que alcanza más de un metro de largo. 
En América del Norte se cree en la existencia de enormes ciempiés de cincuenta centímetros en las profundiades de los bosques de Arkansas y las montañas Ozark en Missouri; mientras que en Japón existe el mito de "Omukade"; un ciempiés montañoso que se alimenta de carne humana.
De Vietnam proviene el Con Rit, un ciempiés o milpiés enorme que habita en las aguas profundas del Sureste de Asia, y que puede medir hasta cuarenta y cinco metros. Se dice que el Con Rit está cubierto de una gruesa armadura, tiene una cola similar a la de la langosta y sus patas asemejan los remos de un bote vikingo.
Otra historia proviene de Algeria, cuando en 1899 el barco HMS Narcissus viajaba cerca de Cape Falcon. Al atravesar ese estrecho, varios marineros vieron un monstruo marino que asemejaba un ciempiés de cincuenta metros y que tenía suficiente velocidad para seguir al bote.

China y los Insectos de Chengdu.
Fotografía del insecto encontrado en Chengdu.
Hace dos años, la prensa de este país asiático comenzó a reportar el descubrimiento de lo que podría ser el insecto acuático más grande del mundo en las montañas de Chengdu, en la provincia de Sichuan.
De acuerdo con los reportajes, el insecto sin nombre pertenecía al género Megalóptera, y presentaba una envergadura de veintiún centímetros. La supuesta fotografía mostraba a un insecto parecido a una libélula gigante y con enormes mandíbulas parecidas a las de los escarabajos; y algunos pobladores de Chengdu decían que los insectos vivían casi toda su vida bajo el agua, solo apareciendo para cazar y aparearse; y producían un fuerte zumbido similar al de la cicada. 

El camionero y el escarabajo.
El "Megopteran" en la serie "Primeval".
En el año 2014, un camionero que transitaba por la región de Central Valley en California, se encontró con un monstruoso insecto desconocido. Viajaba por la I-5 en dirección a Patterson cuando escuchó algo golpeando el costado izquierdo del camión; y al asomarse por la ventana, vio lo que parecía ser un escarabajo del tamaño de un gato, trepado a la antena del camión y doblándola por su peso.
Describió al animal como un insecto brillante de color negro y rojo, con largas antenas aserradas y alas de más de un metro de envergadura. También mencionó que los ojos del animal eran grandes y rojos, y parecían tener "espejos" pequeños en el interior.

Las hormigas gigantes de la India.
Escena de la película "Them".
Herodoto escribió sobre un tipo de hormiga gigante, tan grande como un zorro y que habitaba los desiertos al norte de la India. En las narraciones de Herodoto, explicaba que las hormigas vivían en grandes colonias desérticas en una región conocida por su gran cantidad de oro; y que además de ser extremadamente rápidas, también eran muy agresivas y tendían a cazar a las caravanas de camellos que recorrían la zona en busca del preciado metal.

La cucaracha en el sótano.
Escena de la película "Mimic".
Existen más de cuatro mil especies de cucarachas gigantes en la Tierra, siendo las más grandes la cucaracha de caverna y la americana. Pero, un relato encontrado en la página "From the Shadows" describe el relato de una mujer en San Antonio, Texas, sobre el encuentro de un conocido con un titánico insecto del tamaño de un hombre.
De acuerdo a la mujer, identificada únicamente como Jenice, el hombre le contó una experiencia terrible durante el tiempo en que trabajaba en un restaurante de comida rápida. El local tenía un grave problema de sanidad y una infestación tanto de ratas como de cucarachas; y en una ocasión el depósito de grasa bajo la cocina se tapó, por lo que el dueño le pidió que lo limpiara.
El dueño le explicó que había algo bloqueando el tubo de drenaje conectado a la freidora, cosa que hizo sin pensar. Se introdujo a un hueco entre los cimientos y el primer piso del edificio, y alumbró algo eque tapaba el tubo del drenaje. Al extraerlo, se dio cuenta de que parecía ser parte del caparazón de un insecto, pero que medía más de treinta centímetros de largo.
Tan pronto como lo tomó, escuchó un chillido a lo lejos que provenía de un ducto de ventilación. Al tirar el objeto, se dio cuenta de que algo en ese ducto se movía; y que tardó unos segundos en darse cuenta de que eran las antenas de una cucaracha gigante, que debía medir casi un metro ochenta y que se alimentaba de la grasa tirada por el restaurante.
Sobra decir que salió huyendo despavorido y renunció en el acto.

El Minhocao.
Los reportes de lombrices gigantes en Sudamérica son constantes, y entre estos el más famoso es el Minhocao; un monstruo de color negro que mide hasta cincuenta metros de largo y crea profundos túneles en el subsuelo del Amazonas.

La Araña Up-Island.
La Araña Up-Island asemeja una Araña Lobo, pero de mayor tamaño.
En Isleboro, Maine, se narra la leyenda de la Araña Up-Island; una gran araña lobo de color café oscuro, con ojos rojizos y un tamaño de hasta 20 centímetros con las patas extendidas. Se rumorea que son tan grades y pesadas como para que se escuchen al moverse.
No caza con telarañas, si no que se abalanza sobre sus presas y les inyecta un fuerte veneno que ocasiona la muerte en segundos.
Esta araña supuestamente habita un pequeño rango montañoso sobre la isla de Isleboro, Maine; y que posiblemente llegó a la isla en un ataúd hace muchos años, ya que se le reportó por primera vez en una funeraria.

El poltergeist de Cooneen.

La cabaña Cooneen.
En las profundidades de la región boscosa del condado irlandés, Fermanagh, existe una cabaña vieja de piedra que a simple vista podría aparentar ser otro edificio ruinoso cubierto de graffiti.
En realidad, su historia involucra uno de los casos sobrenaturales más aterradores jamás ocurridos en Irlanda: el poltergeist de Cooneen.

Los Murphy.
Cien años atrás, esta cabaña fue hogar de una familia común  corriente, los Murphy. Consistía del patriarca Michael, la madre Bridget, y sus hijos Michael, James, Annie, Mary, Teressa, Bridget, Catherine y Jane-Ann. En 1907, Michael Sr. murió en un incidente laboral, dejando desprotegidos al resto de su familia. Después del luto, parecía que las desgracias para la familia Murphy habían acabado ahí... cosa no más alejada de la verdad.
A los cinco años de la muerte de Michael, Bridget y sus hijos comenzaron a escuchar toquidos provenientes de la puerta. Cada que iban a abrir la puerta para ver de quién se trataba, se encontraban con que no había nadie frente a la puerta. Con el paso de las semanas, las cosas empeoraron bastante: fuertes toquidos en puertas y ventanas, pasos en las escaleras y agresiones con platos, ollas y sartenes siendo arrojados por la cocina.

El padre Smyth y "las serpientes".
Desesperadas, Bridget y sus hijas (Michael Jr. ya había abandonado la casa para entonces) decidieron pedir ayuda a varios sacerdotes. De estos, solo dos, el Padre Peter Smyth y el Padre Eugene Coyle de Maguirebridge accedieron a visitar la propiedad para ser testigos de estas extrañas ocurrencia.
Smyth describió sentir "serpientes" arrastrándose bajo las sábanas de una cama, y también que logró tocar a la entidad culpable; la cual se sentía como "una rata" peluda que se enroscaba en su muñeca y daba vueltas en torno a ella. Los sacerdotes inclusive escucharon lo que parecían ser ronquidos provenientes de los rincones oscuros de una habitación, y que fueron intensificándose hasta volverse escupitajos y siseos furiosos. 
Coyle reportó haber sido testigo de la levitación de objetos, y señaló que la actividad paranormal parecía centrarse en Annie Murphy. Cuando la chica y su madre tomaban turnos para acostarse en una cama, la actividad parecía escalar hasta volverse insoportable.
Se realizaron dos exorcismos en la propiedad, ambos en vano. Incluso un policía local expresó su sorpresa total luego de ver sombras que bailaban en la casa y objetos siendo arrojados por los aires. Se descubrió que este poltergeist amaba la música, pues solía tocar en las paredes al ritmo de viejas canciones irlandesas, e inclusive llegaba a cantar por las noches con una voz escabrosa.

La legión del Mal.
Todo pareció empeorar luego del exorcismo, y los aldeanos de Cooneen llegaron a acusar a James Murphy de realizar hechicería e invocar demonios usando un libro que supuestamente había hallado en el bosque, llamado "La legión del Mal". Repudiados por la comunidad entera, los Murphy se vieron obligados a emigrar a América desde un barco que salió de Glasgow.
Pero al parecer, la entidad los siguió a la nave, y los ruidos que provenían de su camarote eran tan malos que el mismo capitán del barco amenazó en arrojarlos por la borda para acabar con el fenómeno.

La cabaña hoy.
En años recientes, la sociedad paranormal del condado Antrim visitó la cabaña para realizar un trabajo de investigación.
Al llegar, descubrieron que la cabaña se encuentra en un estado bastante malo. La chimenea ha colapsado, las paredes se encuentran al borde de caer y el tejado amenaza con desplomarse sobre el interior. Varias cámaras y micrófonos dejado a lo largo de la noche captaron movimiento y sonidos de algo caminando en el interior. No podían achacárselos a animales, pues las cámaras no detectaron en ningún momento la presencia de seres vivos.

La llamada de la anciana.


Recientemente conseguí un empleo en un call center que se encarga de atender clientes de funerarias, lo que quiere decir que a veces recibo llamadas muy raras. Trabajo en el turno de la noche, lo que también asegura que recibo un montón de llamadas en broma, de pervertidos o de tipos drogados.
Hoy fue el primer día en que realmente me perturbó una llamada, y en sí me siento mal porque le prometí a la anciana que llamó, que no contaría nada a nadie porque la gente creería que está loca. Pero sé que ustedes están lo suficientemente interesados en lo paranormal como para disfrutarlo, y probablemente crean en todo lo que digo.
Esto pasó hace un par de horas, casi al final de mi turno.

Recibí una llamada proveniente de una viejecilla muy asustada, asegurando que lo que iba a decir podría sonar algo loco pero que necesitaba ayuda y no sabía a quién llamar. Honestamente, estaba intentando categorizar la llamada para nuestro sistema de registro, por lo que no puse mucha atención a lo que estaba diciendo. 
Obtuve la información básica para que la funeraria pudiera contactarla de vuelta si se les ofrecía, y finalmente le pregunté a qué se debía su llamada.
Aparentemente, su esposo había sido cremado en mayo, y hace unos días inició el trámite para mover las cenizas a otro estado. Total, me comentó que unas horas antes los encargados del cementerio habían llevado no solo la urna, si no otra cosa más.
La sangre se me heló cuando escuché lo que había pasado después. Resulta que sus nietos fueron corriendo a verla al poco tiempo de que los encargados del cementerio se habían ido, diciéndole que en su habitación había un hombre acostado en la cama. De camino a ver de qué se trataba, escuchó claramente la voz de un hombre hablándole a su perro, y al asomarse por la orilla de la puerta del cuarto; vio que efectivamente había alguien moviéndose bajo las sábanas de la cama y que se giró para darle la espalda cuando "la vio".

Espero que entiendan que me siento muy sorprendido por esto. Tuve qué lidiar con una llamada muy extraña que sale de cualquier cosa para la que el entrenamiento me haya preparado. Es desgarrador. Digo, ¿han escuchado a una anciana creer que su esposo muerto siga vivo? ¿Que se aferre a esa posibilidad por más extraña que sea?
Y peor aún, ¿qué rayos es lo que está bajo las sábanas en esa casa con la viejecilla y dos niños pequeños?
¿Sería su esposo? ¿O tal vez algo peor?

lunes, 14 de marzo de 2016

Tres toquidos.


Desde hace dos semanas me han estado pasando cosas extrañas.
No soy creyente en lo sobrenatural, así que no sé qué pensar o decir al respecto. Lo mejor es si se los cuento tal y como ocurrió, porque a lo mejor alguien que lea esto puede haber pasado por algo similar o tiene una idea de cómo lidiar con ello.

Hace dos semanas...
Día 1.
Eran más o menos las dos de la mañana. Estaba acostado en la cama y a punto de quedarme dormido cuando alguien tocó la puerta de mi casa tres veces.
En el momento que llegué a las escaleras para bajar al recibidor, escuché la voz de un hombre. Venía de afuera de la casa y decía 'estoy en la puerta delantera'. No lo reconocí, así que con algo de sentido común fui a la sala y me asomé por la ventana para ver de quién se trataba.
No había nadie frente a la puerta o en la calle, así que volví a la cama. Que se jodan.

Día 2.
Eran las dos de la mañana cuando volvieron a tocar tres veces.
Recordé lo que pasó la noche anterior, así que salté de la cama y me vestí rápido. Antes de que llegara a la puerta de mi habitación, escuché la misma voz. Pero esta vez decía 'primero'.
No estaba seguro, pero sonaba como si viniera del pie de la escalera. Pegué el oído a la puerta y escuché por un minuto. Nada. Así que tomé un bate de baseball y fui a la planta baja. Estuve buscando por un rato, pero no vi a nadie y las puertas y ventanas estaban cerradas por dentro. Volví a la cama pensando que quizás solo escuchaba cosas.

Día 3.
Ese día, a las dos de la mañana me encontraba en la cama, viendo algo en mi laptop cuando volví a escuchar los toquidos. Eso me hizo saltar, pero también me puso de malas. Le bajé el volumen a la computadora y esperé.
De nuevo la voz del hombre.
'Estoy en el segundo...'
Definitivamente venía del interior de la casa. Corrí hacia las escaleras, bate en mano y dispuesto a partirle la cabeza a cualquier idiota que encontrara, pero no había nadie. Busqué por todos lados. Salí a la calle... y todo en silencio. Me estaba volviendo loco.

Día 4.
Para entonces ya me había decidido a interceptar a ese enfermo en la puerta de la casa. Me planté al pie de la escalera, sujetando al bat y esperando a que tocaran.
Toc. Toc. Toc.
Apenas escuché el tercer toquido, abrí la puerta de golpe y... fui saludado por una noche muy tranquila. Les grité, desafiante. Nada. En la calle no había más que silencio.
Volví a entrar a la casa, y mientras cerraba la puerta, escuché la voz de nuevo. Venía detrás de mí a pocos metros. Venía en dirección a las escaleras.
'¡Estoy en el tercer escalón!'
Casi me orino ahí. Sacudí el bat y grité, pero no le pegué a nadie. Estuve corriendo por treinta minutos por la casa, gritándole a las sombras que salieran y me enfrentaran. 
Esa noche no volví a dormir.

Días 5-9.
Me quedé en casa de unos amigos durante los días siguientes, e incluso pasé el día 9 en casa de mi hermana. Le conté lo que pasaba, pero se limitó a decirme que quizás solo eran bromistas y que si los ignoraba, se cansarían. 
Tuve problemas para dormir, pero al menos logré descansar sin preocuparme de los malditos toquidos.

Día 10.
Volví a casa, y como era de esperarse, también continuaron los toques en la puerta. Me retorcí en la cama al escucharlos. La voz del hombre sonó más cerca esta vez.
'Estoy en el noveno escalón...'
Vomité por el miedo. Estaba convencido de que alguien o algo se ocultaba en mi casa. Corrí blandiendo el bat, pero no le pegué a un carajo. Esa noche no pude dormir.

Día 11.
Lo esperé. Los toquidos llegaron puntuales a las dos de la mañana. Grité y lloré, con la adrenalina al tope. De nuevo, la voz del hombre... más y más cerca.
'Estoy en el décimo...'
Se sentía tan cerca que casi podía percibir su aliento cálido. Mi valor se convirtió en pánico. Arrojé el bat a la puerta de la entrada y pensé en saltar por la ventana. Casi lo hice, pero afortunadamente me detuve y pasé el resto de la noche en vela; esperando la salida del sol.

La noche pasada.
Eran casi la 1:30 de la mañana, y esperaba que esta cosa llegara. Nunca he sido valiente, pero ahora casi me estaba cagando del mismo. Con la casa en silencio, observé el reloj de mi habitación... 1:59... 2:00...
Hubo un toquido en la puerta de mi habitación.
Escuché pisadas del otro lado, el inconfundible sonido de las tablas del piso crujiendo.
El susurro del hombre.
'Estoy en la puerta'.
Vomité y perdí el conocimiento.
Al despertar varias horas después, tenía los pantalones húmedos con mi propia orina. Puse una barricada en la puerta, me cambié la ropa y esperé sentado junto a la ventana hasta eso de las 8:30 de la mañana. Rastreé por todos lados, pero sin éxito. Todas las ventanas y puertas se encontraban con seguro.

Al momento de escribir esto es mediodía.
Tengo cerca de 14 horas. Estoy armado con el bate, una macana y tres cuchillos de cocina. Mi plan es bloquear las puertas de entrada y la de mi habitación, y sperar a que esta cosa venga por mí. He puesto dos webcams, una en la puerta delantera y otra en mi  habitación para grabar lo que sea que pase. Voy a pelear con él.
Estoy sentado, escribiendo esto sin saber qué rayos va a pasar esta noche, si es real o si es un grupo de punks jodiendo conmigo. Supongo que pronto sabré lo que pasa. Dormiré desde las 4 de la tarde hasta las 10 de la noche.
Desénme suerte.

domingo, 13 de marzo de 2016

La leyenda del Hombre Hamburguesa.

Desde 1950, los habitantes de las colinas al norte de Hutchinson, Kansas, evitan alejarse mucho de los senderos de alpinismo que llenan el lugar. El motivo es simple, pues en esa zona rural existe la leyenda de un misterioso y agresivo espíritu que es conocido con el nombre de "El Hombre Hamburguesa".
Contrario al nombre, el Hombre Hamburguesa no tiene nada de cómico, pues se dice que este ser acecha a aquellos que se adentran en los bosques de la localidad, los secuestra y arrastra al interior de su vieja cabaña en las profundidades del parque estatal Sand Hills. Una vez en su poder, toma un gran cuchillo o gancho (dependiendo de la versión de la historia) y hace picadillo a las víctimas hasta dejarlas como carne molida que devora después.
Su origen varía dependiendo de quien cuente la historia. Algunos dicen que en vida fue un ermitaño que quedó grotescamente deforme tras un incendio, un soldado herido en combate, el sobreviviente enloquecido de un accidente o incluso un mutante homicida.
Lo único de lo que se tiene certeza en esta historia, es que cualquier cosa que haya sido, definitivamente ya no se encuentra vivo. Y lo que acecha en los oscuros bosques del parque estatal no es más que un monstruoso espíritu malvado.

Los rostros de Bélmez.

Ejemplos de los rostros hallados en Bélmez.
El fenómeno conocido como "Los Rostros de Bélmez" comienza en agosto de 1971, cuando un ama de casa de la localidad andaluz de Bélmez descubrió que durante la noche se había formado una mancha en el piso de concreto de su cocina.
La idea inicial de que se tratara de suciedad común y corriente se descartó una vez que, al igual que en una película de horror, comenzó a crecer y a convertirse en la clara imagen de un rostro femenino. La aterrada ama de casa, María Gómez, le ordenó a su esposo e hijo que se hicieran cargo de la extraña manifestación.
Juan y Miguel Pereira tomaron picos y palas, y quebraron el piso de la cocina; para luego reconstruirlo con una capa fresca de cemento. Por unos cuantos días, la vida de María y su familia regresaron a la normalidad... hasta que la fantasmal imagen volvió a aparecer una semana después.
El rostro, al que se le llamó "La Pava", fue preservado por órdenes del alcalde de Bélmez una vez que se enteró de las intenciones de los Pereira para destruir la imagen por segunda ocasión. El fragmento de piso fue extraído y preservado, mientras que se ordenó una investigación en la propiedad para descubrir cosas inusuales respecto a ella.
La labor reveló que la casa había sido construida sobre lo que anteriormente fue un cementerio, y una excavación en la cocina concluyó en el hallazgo de varios cadáveres que databan de la edad media en el siglo XIII. Se creyó que luego de enterrar los restos en un cementerio católico local, se daría fin a los extraños sucesos en casa de la familia Pereira; y así fue al principio, pues dos semanas después apareció el rostro de un hombre en el piso de la cocina; seguido por el de una mujer que no era la Pava y quince más pequeños en torno al de ésta.
Para 1972, la historia se había popularizado y "La Casa de las Caras" se tornó en un destino turístico que atraía a cientos de personas no solo de España, si no de países vecinos como Francia e Italia.

La investigación del caso y la teoría de la fotografía psíquica.
La imagen tal y como aparecía en el piso de la cocina.
Los investigadores Hans Bender y Germán de Argumosa investigaron el caso, con Bender escribiendo un reporte en su diario Zeitschrift fur Parapsychologie y nombrándolo como el caso más importante de fenómenos paranornales en el siglo XX. Otros expertos en parapsicología dedujeron que se debía tratar de un fenómeno de fotografía psíquica, una situación psicoquinética en la cual un agente humano proyectaba de manera consciente o inconsciente las imágenes en el piso.
En este caso, el primer sospechoso fue María Gómez. Para apoyar esta teoría, se observó que algunas expresiones de los rostros eran similares a las emociones de María, y que la actividad solía reducirse cuando la mujer se hallaba lejos de casa.
Como parte de la labor, se llevaron muestras del cemento en la cocina al Instituto de Cerámica y Vidrio para un análisis, el cual sin embargo no encontró rastros de pintura o tintes en el material. En otro experimento posterior, el piso de la cocina fue fotografiado, cubierto con una manta sellada en los bordes; y se recubrió la habitación y las ventanas con cera para prevenir intervenciones o descubrir si efectivamente los Pereira realizaban las imágenes.
Todo esto tuvo lugar frente a un equipo de televisión alemán y el notario de la ciudad. La cocina permaneció intacta por tres meses, y pasado el plazo se removió tanto la manta como la cera para ver que efectivamente los rostros habían evolucionado y cambiado de lugar en el piso.

"En Bélmez, se observaron cambios notables en la configuración de los rostros durante el periodo en que el fenómeno se encontraba protegido de interferencia (evento supervisado por un notario público). Por ello concluyo que el origen debe ser paranormal."
-Extracto del reporte de Hans Bender.

José Martínez Romero publicó un libro llamado "Las Caras de Bélmez", que recopilaba varias anécdotas relacionadas al caso; y donde se manejaba el ángulo de la posibilidad de que fuesen falsificadas, lo que de acuerdo a Argumosa presentaba un argumento para descalificar lo ocurrido.
En el libro "The Seen and the Unseen" de Andrew Mackenzie, se aborda a fondo el caso de Bélmez durante el primer capítulo.  Otros estudios realizados por el ICV de España, llegaron a la conclusión de que no había rastros de pinturas en una serie de muestras obtenidas en septiembre de 1990.

¿Falso o real?
Otros rostros en Bélmez.
En la edición de julio de 1993 del Diario de la Sociedad para la Investigación Psíquica, el investigador Luis Ruiz Noguez escribió que en las muestras obtenidas en 1990 se encontraron residuos de zinc, plomo y cromio; materiales que podían ser hallados en pinturas comerciales y de elaboración doméstica.
Manuel Martín Serrano, sociólogo madrileño, escribió "Sociología del Milagro"; donde este caso es explicado  de manera detallada. La investigación de Serrano consistió en entrevistas a pobladores anónimos de Bélmez, quienes concordaban en que los rostros no eran más que un ardid de los Pereira para obtener dinero. 
José Luis Jurdán, vicepresidente de la Sociedad Parapsicológica de España, escribió en "Casas Encantadas" que pese a la evidencia recabada en investigaciones anteriores en Bélmez, él se mantenía escéptico a lo extraño del evento. Esto debido a que en 1971, el Ministerio Español del Interior pidió a Jordán que liderara a un grupo de técnicos especializados en química a conducir un estudio exhaustivo de los bizarros sucesos de Bélmez, con el fin de presentar un reporte de ello a las autordades.
En su reporte, Jordán especificó que la posibilidad de que los rostros fuesen falsos era muy alta; y que el pigmento que formaba las imágenes era una mezcla de ceniza y vinagre, así como la acción agresiva de un compuesto químico. Sostenía también que éste último podía conseguirse en cualquier farmacia al pedir un producto de origen alemán para remover manchas en el concreto.
Ramos Perera, presidente de la misma sociedad, dijo haber descubierto que la Pava efectivamente tenía color y dedujo que había sido pintada, al grado de que un ojo bien entrenado podría hallar cerdas de pincel entre la pintura.
J.J Alonso, investigador del Consejo Nacional Español de Investigación, por otra parte declaraba que las imágenes tenían un origen ambiguo; ya que si bien se negó a dar su veredicto sobre la teoría de la fotografía física, sí dijo que su análisis personal confirmaba la presencia de pigmentos.

Los rostros el día de hoy.
La casa de los rostros en la actualidad.
Aún luego del fallecimiento de María Gómez a comienzos del 2004, los rostros de Bélmez continúan apareciendo en el piso de la cocina; cambiando de forma y lugar constantemente por obra posiblemente de entidades del más allá.
En la actualidad, el turismo relacionado con los curiosos que buscan ver las imágenes en casa de la familia Pereira ha disminuido considerablemente, pero aún así la casa permanece abierta y con un gran cartel que anuncia los horarios en que puede ser visitada.