lunes, 11 de abril de 2011

La Siguanaba - La mujer con cara de caballo

Ilustración de la Siguanaba

Una de las múltiples apariciones nocturnas de México y Centroamérica (al igual que la Llorona y la Xtabai), la Siguanaba (también conocida como Sihuanaba o Siguamonta) es descrita como una mujer espectral con un cuerpo sumamente atractivo, pero con cabeza de caballo y que se le aparece por lo regular a hombres que son infieles y gustan de vagar en la noche.

Según los relatos, la Siguanaba aparece en áreas rurales y poco pobladas, siempre ante hombres que caminan por la noche (dependiendo del relato; la víctima puede ser alguien incauto o una persona alcohólica, infiel o malvada); asustándolos o matándolos.
La Siguanaba tiene múltiples formas de "ataque", ya sea conduciendo a sus víctimas a barrancos o desfiladeros, atrayéndolos a cuerpos de agua para ahogarlos o simplemente matándolos del susto al ver su horripilante cara de caballo. Misma que, dependiendo de la versión, puede variar entre la ya mencionada cabeza equina, una cabeza de perro, un rostro putrefacto o una simple calavera con ojos brillantes como ascuas.

Una variante de la leyenda implica que originalmente era llamada la Sihuehuet (que bien podía ser una mujer común y corriente o una diosa de la luna), y quedó embarazada de un hijo del dios Tláloc, pero le resultó infiel y en castigo, el dios de la lluvia la maldijo llamándola Sihuanaba (mujer horrible).
La maldición implicaba que para los hombres a primera vista sería hermosa, pero que ya teniéndolos cerca, se transformaría en un monstruo (originalmente solo una mujer con piel escamosa, garras, colmillos y con un cuerpo deformado. La idea del caballo vino posteriormente con la colonización española y la introducción de los equinos al continente americano).
Condenada a vagar por siempre gracias a la maldición y a aparecérsele a los hombres que vagaban solos por la noche; siempre en busca de su hijo el Cipitío, el cual siempre será un niño al que deberá cuidar.

Otras variación (o entidad relacionada) del mito de la mujer con cara de caballo (o similar a la leyenda de la Siguanaba) es la Cegua (también llamada Segua o Tzegua) de Costa Rica y Nicaragua, que aparece como una mujer con cabello hecho de crines de caballo y la cara pintada de blanco, la cual puede transformar en la cabeza de un caballo en estado de putrefacción.

7 comentarios:

  1. Una vez mi abuelo que en paz descanse dijo que se le aparecio una mujer con cara de daballo...crei que se hacia el interesante pero viendo dicha informacion hace que tenga un poco de credibilidad.

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  2. deho el facebook de la siguanaba, agrueguenla https://www.facebook.com/haydee.n.hurtado

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  3. lo de cabeza de caballo es falso, al menos en el folklore salvadoreño, esto no es asi

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  4. UN TIO LA VIO, HACE MUCHOS AÑOS, ERA UNA CHICA SENTADA A LA ORILLA DE UN ARROYO, EL LA SALUDO Y CUANDO ELLA LEVANTO LA CARA, ERA DE CABALLO, MI TIO SALIO CORRIENDO Y SE DESMAYO EN EL CAMINO A SU CASA

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  5. Mi abuela contaba que su papá decía que se le había aparecido también. La describía como una mujer que estaba en el camino de espaldas, con cabello largo y muy hermoso, vestido blanco, delgada. Cuando él se le acercó para saludarla, ella se volteó y mostró su cara de caballo. También gritó muy feo y agudo y él escucho como campanitas y ya no recordó más, como que entró en trance y se despertó ya en otro lugar que no sabe como llegó ni nada. Esto fue en San Luis Potosí, México, me imagino que a principios del siglo padado.

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  6. Andamos lejos, a mi abuelo paterno que en paz descance, allá por la época de dormir afuera o cerca de la ventana para recibir el fresco y el amanecer, cuanta mi abuela, que en una de esas noches, mi abuelo que "dormía" sintió que alguien se acercaba y de reojo la miró caminando hacia él, que se hací el dormido, cuenta además que al acercarse, ella le dejó en su mano un "presente", era una peota roja del tamaño del puño, al hacer la proesa, ella simplemente avanzo por la calle y poco a poco se fe desvaneciendo, lo raro es que el perro que dormía junto a mi abuelo ni qisuiera gruño, y el presente en la mañana ya no estaba. ésto es en Chihuahua.

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