martes, 19 de abril de 2011

El Piasa

El Piasa, o el Ave Piasa, es una de las bestias del folklore nativo americano más conocidas; en particular gracias a dos enormes murales pintados por nativos americanos en riscos sobre el río Mississipi. La imagen fue descrita en 1880 por el profesor William McAdams, un geólogo del estado de Illinois, que creó una ilustración posterior en la cual se basan todas las reproducciones modernas del ave.
Aunque, incluso en la época de McAdams, la pintura original ya no existía, pues la propiedad había sido comprada por el dueño de una cantera y había volado en pedazos el muro de roca durante 1847.

La imagen original data de una fecha anterior al 1673, cuando el padre Jacques Marquette vio la imagen en un rico de piedra caliza a un lado del Mississipi mientras exploraba el área. Sus hallazgos fueron grabados de esta forma en un diario:
"Mientras Nos Viajábamos cerca de algunas rocas, que con Su altura y longitud inspiraban asombro, Nos Vimos en una de ellas dos monstruos pintados que en un principio Nos hicieron centir asustados, y a los cuales ni siquiera los más audaces salvajes se atrevían a mirarlos. Eran tan grandes Como un ternero; tenían Cuernos en sus cabezas Como los de un ciergo, una mirada horrible, ojos rojos, una barba Como la del tigre, una cara similar a la del hombre, un cuerpo Cubierto con escamas, y una cola Tan Larga que se enredaba en el Cuerpo, pasando sobre la cabeza y yendo en medio de las piernas, terminando en una Cola de pez. Verde, rojo y negro eran los tres Colores que componían la Imagen. Aún más, estos 2 monstruos estaban tan bien pnitados que Nos no podíamos creer que ningún salvaje fuese su autor, pues incluso los buenos pintores de Francia tendrían problemas en alcanzar dicho lugar y Convenientemente pintarlo. He aquí aproximadamente La forma de estos monstruos, Como Nos hemos Copiado de forma fiel."

Posteriormente, exploradores franceses como St. Cosme, reportaron que para 1699, las imágenes habían sido dañadas gracias a los hábitos de los Indios locales de "dispararle" a las imágenes mientras pasaban. El autor A.D. Jones en su libro, "Illinois y el Oeste", describe en 1838 los disparos de las armas contra las imágenes, y se refiere a estas como un ser llamado "Piasua".
Reproducción moderna del Piasa del risco.
La leyenda del Piasa narra la historia de una tribu que vivía en el área de Elsah, una ciudad al norte de Alton. La tribu era guiada por un jefe llamado Owatoga; cazaban y pescaban en el valle y el río, y vivían en calma hasta la llegada de la bestia.
Una mañana, Utim, el hijo de Owatoga; y un amigo, estaban pescando cuando escucharon un grito que les heló la sangre. Y luego vieron a una enorme ave saliendo del borde del río, cargando a un hombre entre sus garras, al cual luego arrastró consigo mientras volaba fuera del campo visual de los jovenes.
Rapidamente, los dos regresaron a la aldea y encontraron a los habitantes sumamente asustados. Esperaron todo el día, por si el hombre escapaba del ave y volvía, pero jamás regresó.

Luego de eso, cada mañana, el ave volvía a aparecer en el cielo y se llevaba a una persona de la tribu, fuese un hombre, mujer o niño... y aquellos que eran secuestrados jamás volvían. La gente comenzó a llamar a la criatura el "Piasa", que significaba "el ave que devora a los hombres".
Owatoga se dio cuenta de que eran indefensos ante la criatura, y se retiró a su hogar para orar y que los dioses lo guiaran. Emergió al día siguiente con un plan que le fue revelado en una visión.

De acuerdo a lo que vio, Owatoga debía tomar a seis de sus hombres más valerosos y escalar la cima de uno de los riscos más altos. Los hombres solo podían llevar con ellos sus arcos y un carcaj de flechas envenenadas. Se ocultarían mientras Owatoga estaba de pie en la orilla del risco, esperando a que el Piasa apareciera. Cuando el monstruo lo hizo, el jefe se arrojaría sobre las rocas y se sujetaría mientras el ave intentaba arrastrarlo. Al hacerlo, los valientes aparecerían con sus arcos y acabarían con la bestia.
Las flechas eran filosas y envenenadas, y el grupo subio a la cima del risco. Los seis se ocultaron tras un peñasco, y cuando Owatoga salió hacia la orilla del risco, extendió los brazos y esperó a que la criatura apareciera.
De pronto, el cielo se oscureció y las enormes alas del ave fueron escuchadas. El Piasa voló en picada hacia Owatoga; y justo cuando la punta de una de las garras de la criatura se hundió en su hombro, Owatoga saltó del risco,  y se mantuvo sujetándose con fuerza de las raíces de un pequeño árbol en la escarpada superficie rocosa. El Piasa rugió frustrado y batió sus alas furiosamente, tratando de levantar al indio de las rocas.

Extendió las alas y cuando se expuso a sí mismo, los hombres saltaron de su escondite y dispararon sus flechas a la bestia. Acertaron, pero el Piasa siguió luchando, tratando de levantar a Owatoga de las rocas hasta que finalmente, con un grito agónico, la bestia lo liberó y colapsó de espaldas, cayéndose sobre la orilla del risco. Cayó en espiral y se hundió en las aguas del Mississipi.
Y jamás se le volvió a ver. 

Luego de eso, pintaron un tributo al Piasa en la superficie del risco donde lo habían asesinado. Desde entonces, cada indio que viajara por el río disparaba una flecha a la imagen del Piasa en memoria de su liberación del monstruo. 

El hombre blanco jamás encontró rastros del Piasa, pero los indios de la región aún creían que la bestia había sido real en algún momento, y como ya se mencionó en la leyenda, disparaban sus flechas a la criatura conforme pasaban por el risco.
A.D. Jones escribió que en 1838, examinó la imagen y encontró cerca de diez mil marcas de bala que corroboraban la tradición de los indios.

2 comentarios:

  1. no se parece a aquellas imagenes que hay en babilonia?

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    1. pues como que se parece a los que hay en Babilonia, Grecia y Egipto O.o

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