domingo, 13 de noviembre de 2016

Cazadores de hombres.

Ya anteriormente hemos hablado de ataques animales a humanos que muchas veces llegan a rayar en lo inexplicable y fantástico. Y aún cuando varios de estos ataques han sido perpetrados por bestias con las que somos familiares, como leones, leopardos, tigres y osos; en algunas ocasiones el culpable jamás es identificado y se convierte en una leyenda.
Leyendas de bestias sobrenaturales que parecen encontrar placer en cazar y sembrar el terror en los seres humanos, que eluden a los más expertos cazadores y parecen desvanecerse en el aire luego de cada ataque. De todos estos, quizás el ejemplo más reconocido es el de la Bestia de Gévaudan, un depredador que aterrorizó la campiña francesa en los 1700s y mató a decenas de personas antes de supuestamente ser asesinado por cazadores contratados por el rey francés.
Hay incluso quienes aseguran que estos animales podrían ser entidades sobrenaturales o estar poseídos por entidades demoniacas, como es el caso de una piel en el museo de la familia Warren (los mismo investigadores relacionados con Annabelle y El Conjuro) que se dice, perteneció a un tigre que mató a 33 personas mientras se encontraba poseído por un espíritu demoniaco.

La Bestia del Terror.
En marzo del 2003, una serie de ataques en las montañas del país africano de Malawi culminaron con un saldo de 3 personas muertas y 16 heridas. Los ataques tuvieron lugar en el distrito de Dowa, a cien kilómetros de la capital del país y fueron perpetrados por un 'monstruo' descrito como un híbrido de perro y hiena; que merodeaba las aldeas remotas en busca de viajeros solitarios.
La bestia tenía una tendencia a aplastar los cráneos de sus víctimas y devorar únicamente los órganos sexuales y las entrañas. Quienes sobrevivieron a los ataques terminaron desfigurados horriblemente, con los ojos, oídos, nariz, manos e incluso piernas severamente dañadas o arrancadas a mordidas.
El pánico subsecuente llevó a más de cuatro mil personas a salir de sus comunidades y buscar refugio en zonas controladas por el ejército de Malawi. El gobierno envió policías, oficiales de seguridad, cazadores y fuerzas paramilitares a raastear el área en busca de la bestia pero jamás se encontró algo y se llegó a la conclusión de que la responsable era una hiena rabiosa.
Como sea, los ataques terminaron de manera repentina al cabo de unos meses, y la supersticiosa población de Malawi comenzó a creer que la bestia era el espíritu vengativo de una hiena que había sido asesinada el año anterior tras matar a cinco personas y herir a otras veinte.

El cañón del Mono.
El Cañón del Mono es un acantilado en el estado de Oregon, Estados Unidos; donde en 1924 un grupo de mineros fue atacado por una familia o manada de criaturas descritas como simios. Fred Beck, uno de los mineros, dijo haber disparado y matado a una de las criaturas; lo que desencadenó un ataque en el cual los simios comenzaron a arrojar rocas a la cabaña donde los mineros vivían.
Más tarde, en el año de 1963, un alpinista de nombre Jim Carter desapareció en el lugar. De acuerdo con otros alpinistas que viajaban con él, Carter se separó del grupo en una formación rocosa conocida como 'La Cabeza del Perro', diciéndoles que esquiaría hasta el fondo y les tomaría fotografías conforme ellos fueran haciendo lo mismo.
Esa fue la última vez que se vio a Carter. A la mañana siguiente, un grupo de rescatistas encontró la cámara abandonada de Carter y rastros de que el joven había sido perseguido por algo hasta llegar a la ladera del Cañón del Mono. Se cree que se cayó, pero no se encontraron restos al fondo del barranco, por lo que se canceló la búsqueda a las dos semanas y se dijo que "los simios se lo habían llevado".

El oso-jabalí de Indonesia.
En el 2012, un campesino y un granjero fueron atacados en ocasiones diferentes por un animal en los campos de Indonesia. El granjero se encontraba trabajando en su jardín al mediodía cundo fue derribado por un animal misterioso, y el campesino resultó herido en un ataque similar mientras recogía frutos en una plantación.
En ambos casos, el atacante fue descrito como un híbrido de 'oso y jabalí', de 60 centímetros de largo y muy agresivo; pues emitía gruñidos y chillidos desconcertantes antes de lanzarse al ataque.  El animal tenía una especie de crin o melena muy larga, garras afiladas y despedía un olor insoportable. También podía pararse en sus patas traseras como un oso antes de atacar, y del olor que despedía se dice que incluso un rastreador fue incapaz de seguirle el rastro al verse forzado a huir por el asco que sentía.
El animal sí fue asesinado en esta ocasión, cuando un trabajador de plantación le enterró una hoz. El cadáver sin embargo, no pudo ser identificado por cazadores, veterinarios o expertos en medicina forense de la localidad; y la declaración oficial fue que se trataba de una especie nueva.

El monstruo de Yogomaia.
En el 2005, la aldea de Yogomaia en Sierra Leona experimentó varios ataques de un ser que rompía los cuellos de sus víctimas antes de rajarles el vientre y devorar las entrañas de manera rápida. En un mes, el animal fue responsable por la muerte de cuatro personas, lo que ocasionó una histeria colectiva y forzó al gobierno de Sierra Leona a enviar personal militar para atrapar al animal.
Más allá de algunos excrementos, no se encontraron rastros que ayudaran a determinar la identidad del agresor y esta permanece en misterio  hasta la actualidad.

Los perros de Vietnam.
En el 2011, comenzaron los avistamientos de una especie desconocida de perro en el noroeste de 
 Vietnam. Los animales eran descritos como caninos de cuerpos largos, de pelaje atigrado y brillantes ojos rojos.
Los perros misteriosos se comunicaban con aullidos escalofriantes durante la noche, y dejaban pisadas mucho más grandes que las de los perros domésticos. Los animales atacaban de manera indiscriminada, consumiendo no solo el ganado, si no a mascotas y a cualquiera lo suficientemente tonto como para viajar solo de noche o intervenir en sus ataques. Más de 15 personas fueron mordidas por los animales, y 20 perros domésticos resultaron decapitados.
La identidad de los animales no fue descubierta, aunque las autoridades del país determinaron que se trataba de descendientes de perros salvajes que de alguna forma se cruzaron con algún perro doméstico de gran tamaño.

El Canguro Fantasma de Tennessee.
En 1934 se vio un "canguro" en la población de South Pittsburgh, Tennessee. Durante cinco días, el animal mató y devoró parcialmente a varios animales, incluídos patos, gansos y perros; entre los que se incluía un pastor alemán perteneciente a la policía del estado. Como se sabe, los canguros son poco agresivos y vegetarianos, así que existen las teorías de si este ser pudo o no haber sido una especie desconocida de marsupial nativo de Norteamérica.

El asesino del bosque de Meerut.
En el año 2012, tres aldeas de las montañas Parikshigarh en el bosque indio de Meerut entraron en pánico por la existencia de un misterioso depredador nocturno. Cerca de veinte mil personas se encontraron bajo asedio de un animal que mató al menos a tres mujeres.
El primer ataque ocurrió en agosto, cuando una mujer de la villa de Narangpur fue hallada muerta en un campo; con las piernas, manos, rostro y cráneo destrozados por un animal. El 2 de septiembre, otro ataque similar tuvo lugar en Agwanpur, donde otra mujer fue hallada cerca de la reserva de vida silvestre de Hastinapur.
Dos días más tarde, una mujer de cincuenta y cinco años fue atacada en la localidad de Neemka mientras cortaba pasto, pero en este caso pudo escapar gracias a que el animal fue ahuyentado por otros trabajadores. 
Todos los ataques ocurrieron cerca de la reserva, un área remota dominada por plantaciones de caña y huertos. Aunque la Oficina Divisional de Meerut decretó que el atacante pudo haber sido un leopardo, una hiena o un perro salvaje; la realidad es que jamás se encontró a un animal culpable.

El mono-perro de Malasia.
En el año 2015, los trabajadores de plantaciones de palma en Malasia sucumbieron a un pánico en masa tras una serie de historias que hablaban de encuentros con una entidad monstruosa que podía ser descrita como un híbrido entre un mono y un perro.
Los trabajadores que vieron por primera vez al animal dijeron haberlo ahuyentado con sus herramientas, golpeándolo y haciéndolo huir a la espesura de la selva. Uno de los testigos logró grabar video de la criatura, lo que ha generado una serie de controversias al respecto. En la grabación, los trabajadores atacan a la criatura que de acuerdo con ambientalistas de Malasia, puede haber sido un Oso Malayo que padecía una enfermedad similar a la sarna.

La muerte de Werner Vogt.
También en 2015, un anciano de 85 años llamado Werner Vogt fue atacado mientras paseaba en bicicleta en la localidad de Rogersville, en el estado de Missouri. La agresión tuvo lugar en el sendero forestal de Anchor Hill Ranch; y de acuerdo al propio Vogt, el animal no asemejaba a ninguna raza de perro, lobo, oso, puma o tejón. 
Vogt permaneció en cuidado intensivo por un mes, mientras la policía permanecía alerta para evitar futuros ataques de la criatura. Y aunque se cree que pudo haberse tratado de algún tipo de perro salvaje, las heridas en Vogt no eran consistentes con las mordidas o marcas dejadas por un canino. 
De acuerdo al sheriff del condado, las heridas de Vogt eran escalofriantes, y mucho peores a las que podría dejar algún perro, aún si se tratara de un animal  de gran tamaño como un mastín o un perro de pelea como un bull terrier.
Vogt murió al mes siguiente y las fotografías de sus heridas fueron enviadas a forenses y expertos de vida salvaje en busca de respuestas. Ninguno pudo determinar qué clase de animal era, solo que era algo grande y muy peligroso. Afortunadamente, no hubo otros accidentes relacionados con este, y desde entonces no se han reportado incidentes o avistamientos en la zona.

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