martes, 10 de abril de 2018

El Hombre Sapo de San Luis Potosí.

Aunque la historia de contactos con entidades extraterrestres en México está poco documentada en comparación a la del vecino del norte, en el libro "Contacto México: Historia del Fenómeno OVNI", el ufólogo Luis Ramírez Reyes escribe la crónica del encuentro entre un joven cazador de San Luis Potosí y una criatura desconocida para la ciencia.

El 12 de febrero de 1965, Francisco Estrada Acosta, un joven de 19 años de la localidad minera de Morales en San Luis Potosí; se encontraba caminando al borde del río Santiago en busca de piedras las cuales usar a manera de munición para cazar aves acuáticas y otros animales pequeños. Cuando se encontraba cerca de la presa de San José, Estrada Acosta se sintió observado mientras recogía piedras de río.
Al levantar la mirada, lo que estaba frente a él distaba mucho de su suposición inicial. No se trataba de un pescador, un jornalero o incluso de un ladrón. De hecho, lo que se alzaba frente a Estrada Acosta distaba mucho de ser siquiera humano. Al dar una descripción posterior, diría que era un ser humanoide, demasiado alto, con grandes ojos de color rojo y boca enorme como la de un pez en una cabeza de forma ovalada; y cuya piel era grisácea y escamosa como la de un sapo. 
De acuerdo con el joven, el extraño hombre rana alargó un brazo delgado y terminado en una especie de aleta como la de los pingüinos en dirección a él; acercándose tanto que pudo rozarle la piel en la mano. Estrada Acosta soltó las piedras que había recogido y echó a correr, echando un último vistazo para asegurarse que el ser no lo seguía.
Por lo que describió, el hombre rana parecía tener alas membranosas similares a las de un murciélago, y las desplegaba en señal de que intentaría emprender el vuelo. El ser no volvió a ser visto, y el misterio de lo que Francisco Estrada Acosta vio ese día (si es que así fue) permanece sin respuesta hasta el día de hoy.

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