miércoles, 2 de diciembre de 2015

La leyenda de las Siete Cabecitas.

El monumento de las Siete Cabecitas.
En el kilómetro 21 de la carretera libre a Ciudad Juárez, Chihuahua, existe un monumento al lado del camino que llama la atención de quienes transitan por la zona conocida como "Las Curvas del Perico".
El monumento, conocido como "Las Siete Cabecitas" fue erigido en honor a uno de los accidentes más tristes en la historia de las carreteras de Chihuahua, y el cual es recordado cada año. El 2 de agosto de 1939, un camión lleno de niños pertenecientes a la YMCA que volvían de una excursión; chocó con un camión de volteo en "La Curva del Muerto".
Los veinticinco niños que viajaban en él quedaron desperdigados a lo largo del camino, la mayoría de ellos heridos. A raíz del accidente, se construyó el monumento de "Las Siete Cabecitas", en honor a los siete pequeños que fallecieron en el siniestro. En el monumento, además de las siete cabecitas que le dan su nombre, se encuentran una cruz y una placa memorial con los nombres de los niños y una descripción de lo ocurrido en ese día fatídico.

Existe una leyenda derivada en torno al monumento y al accidente de los niños. Quienes habitan o venden cerca de las Siete Cabecitas cuentan historias sobre extraños sucesos. Se dice que los espíritus de los niños aún vagan errantes en la zona, condenados a repetir el accidente una y otra vez. Otros más refieren a que a altas horas de la noche pueden escucharse los sonidos del accidente: los camiones chocando, los gritos y los lamentos de dolor de los niños moribundos o heridos sobre el asfalto.
De manera más perturbadora, una versión reciente de la historia indica que al anochecer, cuando no hay tránsito en la zona, las pequeñas cabecitas del monumento cobran vida y lloran por la pérdida de sus vidas.

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