martes, 8 de diciembre de 2015

El Zombie.


"En junio del 2006 fui con amigos de vacaciones a una comunidad llamada Sparsels, al sureste de la frontera con Liechtenstein. Quizás no sea un lugar interesante, pero puedo decirles que en esas vacaciones confirmé algo que cambió mi vida.
Los Zombies existen.
Ese día estábamos escalando por un paso estrecho en las montañas al atardecer, a eso de las 4:00 de la tarde. Estábamos hablando y caminando de vuelta hacia la base del paso cuando lo vimos.
Parecía un hombre normal de pie en el camino, y no podría decir qué tan viejo era; pero sí se veía completamente fregado. Estaba sucio, con lodo seco cubriéndole casi todo el cuerpo. Su rostro era desagradable, gris y con una expresión vacía. No tenía sangre, tripas colgando o lo que esperarías ver en un muerto viviente como en las películas.
Solo estaba ahí, sin moverse del camino.
Nos detuvimos para ocultarnos, pensando que era un loco algo así. Debíamos encontrar la forma de rodearlo, lo cual sería difícil al considerar que estaba en nuestro único camino de regreso y la otra opción era descender por un muro de roca sólida. Además, debíamos regresar porque el sol ya comenzaba a ocultarse.
Lo observamos por un largo rato, y nos sorprendió que ni siquiera movía un músculo. Nos preocupó también el hecho de que en caso de que fuera un loco o un enfermo mental; no teníamos más armas que un cuchillo de supervivencia de 12 centímetros y no creo que ninguno de nosotros planeara acercarse lo suficiente para usarlo.
Cada quién tomó unas rocas y decidimos caminar poco a poco de regreso. Nos le acercamos y no tardó mucho para que nos viera. No gruñó ni mostró los dientes. Solo comenzó a caminar hacia nosotros, sin expresión alguna. Ni siquiera alzó las manos hacia nosotros como en las películas; por lo que pensamos por un momento que a lo mejor solo era un viejo borracho o un enfermo mental.
Pero se acercó más y me asustó. Le arrojé una piedra al pecho, pero el tipo ni se inmutó o reaccionó.
Era como un sonámbulo.
Una de las piedras le pegó directo al ojo derecho, pero fue como si nada hubiera pasado. Solo siguió caminando hacia nosotros con esa mirada perdida. 
Eso me convenció de que este tipo no era normal. Uno de mis amigos se asustó, gritó y le lanzó varias piedras hasta hacerlo perder el balance e irse de espaldas. Entonces corrimos sin mirar atrás.
De regreso al pueblo lo reportamos a la policía local, pero dijimos que era un maniático en el bosque porque sin duda no nos creerían que era un zombie.
No sé qué era, o qué pasó. Lo único que supe fue que la policía se lo reportó a la guardia forestal y ellos fueron al bosque a encargarse del tipo.
Lo único que puedo decir, es que ahora sí creo que los zombies son reales."

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada