martes, 10 de noviembre de 2015

La batalla de Los Ángeles.

Encabezado del día siguiente.
La noche del 24 de febrero de 1942, la ciudad de Los Ángeles, California, fue sacudida por el ensordecedor rugido de las sirenas que alertaban un posible bombardeo enemigo. Con la memoria del ataque a Pearl Harbor en diciembre del año anterior aún fresca, la ciudad se movilizó rápidamente y todas las luces se apagaron, sumiendo todo en una oscuridad casi perpetua.
A las 3:16 de la mañana, la brigada de artillería costera de California comenzó a disparar ráfagas de calibre .50 y proyectiles antiaéreos de 12.8 libras hacia una misteriosa aeronave que volaba sobre la ciudad. Se dispararon cerca de 1,400 proyectiles y se dio alerta a los pilotos del cuarto comando interceptor de los Estados Unidos; pero éstos no despegaron. El fuego se detuvo hasta las 4:14 de la mañana, y la señal para que se encendieran de nuevo las luces se dio hasta las 7:21.
El saldo del misterioso ataque fue el de daño a algunos edificios y vehículos gracias a los fragmentos de proyectiles, cinco civiles muertos como resultado indirecto de los disparos (tres víctimas de choques de auto durante la histeria del ataque y dos por ataques cardíacos). Pero ningún rastro de aeronaves japonesas derribadas sobre la ciudad.

De manera oficial, el secretario de marina Frank Knox declaró que el incidente había sido una falsa alarma debido a la ansiedad y a los "nervios" porque E.U.A. recién había entrado a la Segunda Guerra Mundial. Los comentarios de Knox fueron reflejados por el general George C. Marshall, quien a su vez creyó que el incidente pudo haber sido causado por aeronaves comerciales utilizadas como una campaña psicológica para generar pánico.
Aunque la prensa, por otra parte, sospechaba que algo era ocultado por el ejército. Una editorial del Independent de Long Beach escribió: "Hay una reticencia misteriosa respecto a todo este asunto, y pareciera que existe una especie de censura que intenta detener toda discusión sobre el incidente". Naturalmente, la especulación creció hasta alcanzar varias teorías descabelladas: la existencia de una base secreta de Japón al norte de México e incluso portaaviones estacionados cerca de la costa californiana. Otros especulaban que el incidente debió ser provocado o exagerado para producir una mayor inversión en las industrias de defensa costeras.
Leland Ford, representante en el senado por Santa Mónica, ordenó una investigación del Congreso bajo la excusa de que "ninguna explicación ofrecida removía el episodio de la categoría de algo misterioso... y que debemos saber si fue una práctica militar, un 'ataque' para intimidar a más de 2,000,000 de personas o un incidente para beneficio de las industrias militares del Sur de California". 

El OVNI.
Fotografía tomada sobre Culver City.
Pero para los angelinos, cualquier posible explicación que descartara la batalla como una equivocación o una histeria colectiva resultaba estúpida y carente de sentido. En primera, porque miles de personas pudieron ver esa noche algo enteramente diferente: un enfrentamiento del ejército de los Estados Unidos con un objeto volador no identificado.
Fue a altas horas de la madrugada de ese día, que las sirenas de alerta se escucharon en Los Ángeles. Pero lo que volaba sobre la ciudad no eran cazas o bombarderos japoneses. No, los pocos que se aventuraron con la esperanza de ver una batalla aérea se encontraron con que un extraño objeto sobrevolaba Culver City y Santa Mónica.
Los reflectores de la Brigada de Artillería Costera iluminaron el objeto y fue entonces que comenzó el caos. Sobre Los Ángeles flotaba un colosal OVNI, lo que llevó a que se desplegara a la fuerza aérea.
En cuestión de minutos, todo el sur de California observaba con atención. Las luces de Los Ángeles convergían en ese extraño OVNI, y a ellos se les unieron de pronto las ráfagas de artillería, todas ellas apuntando a la colosal aeronave. El OVNI recibió unos cuantos disparos, pero sin mostrar daño aparente. Y cualquier esfuerzo de la brigada de artillería resultó inútil, pues el OVNI seguía sobrevolando la ciudad sin inmutarse. De acuerdo con reportes de los diarios del día siguiente, la nave parecía una "linterna gigante y mágica".
Fue cuando comenzó a volar sobre áreas más iluminadas que se vio a la perfección. Avanzó sobre los estudios MGM en Culver City, donde se capturó una fotografía en la cual se aprecia perfectamente su forma así como ráfagas de artillería. 
Finalmente, la nave se desplazó sobre Long Beach para desaparecer sobre el mar.

"¡Era enorme! ¡Gigantesco! ¡Y estaba sobre mi casa! Flotaba en el cielo, apenas moviéndose. Era de un agradable color naranja y parecía la cosa más hermosa que hubiese visto. Podía verlo perfectamente porque estaba muy cerca. ¡Era gigante!
Enviaron cazas y los vi darle vueltas antes de desaparecer. Le disparaban, pero a esa cosa ni le importaba. Era como el Cuatro de Julio, pero más ruidoso. Le tiraban como locos, pero ni siquiera lo tocaban. Nunca olvidaré lo hermoso que se veía. ¡Y qué color!"
-Testimonio de un ama de casa.

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