domingo, 11 de octubre de 2015

La bruja de Monterrey.

A las 3:15 de la mañana del viernes 16 de enero del 2004, el oficial de policía Leonardo Samaniego tuvo un encuentro con lo sobrenatural en el municipio de Guadalupe, parte de la zona metropolitana de Monterrey, México.
Samaniego se encontraba patrullando en la colonia Valles de la Silla cuando al girar en la calle Aldama, notó que algo grande y negro había caído de un árbol.El objeto no tocó el suelo, si no que levitó lentamente y giró hacia el vehículo conducido por el policía.
Éste lo iluminó con las luces altas y se dio cuenta de que era una especie de humanoide con grandes ojos negros, piel café y que vestía como una bruja estereotípica. La criatura se cubrió los ojos al ser deslumbrado, pero luego de eso se abalanzó sobre la patrulla y sacudió el vehículo con violencia. Samaniego luchaba por pedir ayuda a través del radio del vehículo, mientras aceleraba hacia atrás y veía con horror como la "bruja" intentaba destrozar el parabrisas para agarrarlo. Al no ver a donde conducía, Samaniego chocó el vehículo y perdió la consciencia por el impacto.

La ayuda llegó unos minutos después, encontrando inconsciente al oficial. Al brindarle auxilio y esperar a que recobrara la consciencia; los oficiales y paramédicos recién llegados solo podían escuchar con incredulidad el reporte de Samaniego.
Al ser entrevistado por las cámaras de una unidad televisiva que acompañaba a la policía, el aterrado oficial declaró lo siguiente:
“Era una mujer de ojos muy grandes sin pupilas, completamente negros y me veía amenazante. Sus manos o garras arañaban el parabrisas tratando de agarrarme. Vestía totalmente de negro y era como una capucha que traía en la cabeza y una capa con una bola detrás. Yo pedía refuerzos desesperado por radio mientras seguía en reversa tratando de huir de esta cosa pero ella seguía aferrada sobre el cofre de la patrulla y agarrando el parabrisas". 

Samaniego fue trasladado al Hospital Universitario, donde se le realizaron varios exámenes psicológicos y toxicológicos para establecer si su encuentro con la "bruja" se debía al consumo de sustancias tóxicas, alcohol o algún alucinógeno.
Pero todas estas resultaron negativas. La policía se encontraba desconcertada. ¿Qué había atacado a Samaniego, entonces? ¿Un ave de presa? ¿Algún maniático con disfraz? ¿Un fantasma?
La respuesta llegó en un video entregado a un canal local.
Un poblador de Monterrey presentó la evidencia, la grabación de un extraño humanoide sobrevolando los cerros cercanos a la ciudad. Y después de ello llegaron los reportes... un gran número de personas, entre ellos tres policías de Santa Catarina que dijeron haber visto a este ser desconocido desde hacia varios días.
De estos relatos, uno de los más espeluznantes fue el de Manuel Sifuentes, también policía, pero del municipio de Guadalupe. De acuerdo con el propio Sifuentes:
“Pues bueno, yo estaba saliendo de la base, era un 5 de enero, lo recuerdo bien porque era la víspera del cumpleaños de mi hija... De pronto vi que una persona volando en un palo como una escoba, así como las clásicas brujas, de pronto bajó bastante como si fuera sobre mí. Yo por instinto cerré mis ojos y sentí mucho frío, como si me hubiera metido en una nevera llena de hielo... no me agredió propiamente sino que sentí como si atravesara mi cuerpo, cuando abrí los ojos se estaba alejando, fue casi traumático”.

Hoy, más de diez años después de la primer aparición de la Bruja, hay infinidad de teorías sobre su identidad. No solo se habla de los usuales nahuales, brujas, fantasmas y demonios; si no también de alienígenas y seres sobrenaturales, e inclusive hay quienes notan que la descripción dada por Samaniego parece coincidir con el Mothman que aterrorizó a Point Pleasant en la década de 1960 y con el Monstruo de Flatwoods.

La bruja del cementerio.
Boceto basado en el encuentro de Garza.
Además de los encuentros de Samaniego y Sifuentes, también otro policía llamado Gerardo Garza Carvajal se topó con dos de estos seres en el Panteón de Santa Catalina. Según su descripción, primero encontró a una mujer vestida de negro, con plumas y zarpas negras; a la cual se le unió otra igual cuando Garza Carvajal intentó encerrarse en la caseta de vigilancia donde estaba esa noche.
Por la descripción, hay quien piensa que más que una bruja; podría tratarse de un animal desconocido, una especie de gigantesca lechuza o ave de presa.
La teoría del ave podría ganar credibilidad si se hace caso al reporte dado por Francisco Peña, trabajador de un rancho cercano al Panteón de Santa Catalina. De acuerdo con Peña, en las inmediaciones del cementerio se escucha a "guajolotes riéndose".

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