jueves, 16 de julio de 2015

Gracias.

Son las 3 de la mañana en Halloween, y tú y tus amigos han estado haciendo cosas de miedo toda la noche. Has visto tus películas de terror favoritas, contado las mejores historias de horror que sabes e incluso intentado jugar "Bloody Mary" en tu espejo.
Luego de que tus amigos se van, te estiras y bostezas, decidiendo que ya es hora de dormir; así que vas a tu habitación con ganas de dormir.
Luego de un rato, te das cuenta de que no puedes sacar de tu mente esas imágenes de las películas de horror de tu mente. Pumpkinhead, Freddy, Jason, Chucky, Reagan McNeil o cualquier otro. No importa. Todos aparecen en tu mente, atormentándote en la oscuridad.
"Meh, me voy a odiar por esto mañana", dices mientras enciendes la lámpara sobre tu cómoda. convencido de que al igual que en tu niñez; tener una luz prendida te ayudará a olvidar tus pesadillas. En los diez minutos siguientes, estás a punto de quedarte dormido; te acomodas bajo las cobijas con los ojos cerrados y pensando en cosas más agradables: la persona que te gusta, la diversión con tus amigos esa noche, alguna caricatura o película... sí, todo es agradable.
Freddy, Jason y compañía se han ido.
Al menos, hasta que detectas algo moviéndose frente a la luz; proyectando una sombra sobre de tí. Parpadeas y comienzas a girar hacia la lámpara hasta que una mano putrefacta y helada te agarra del hombro.

"Gracias por encender la luz. Tenía problemas para encontrarte en la oscuridad."

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