lunes, 23 de febrero de 2015

El Bocón.

Todos lo hemos escuchado.
Esa voz en tu cabeza que viene de pronto, trayendo pensamientos absurdos que tienes qué sacudirte de inmediato. Esa vocecita que quiere que atravesemos la calle en plena luz verde, que saltemos de alturas enormes y que nos recuerda lo fácil que sería matar a alguien.
Este fenómeno ha sido llamado Pensamiento Intruso: pensamientos indeseados e involuntarios, imágenes o ideas poco placenteras; que siempre resultan molestas o perturbadoras, y que son muy difíciles de eliminar. ¿Pero porqué son así? ¿De donde vienen? ¿Porqué nos llegan?

La verdad es... que vienen de un lugar entre el mundo de los vivos y el de la muerte. 
Este lugar, por el cual las almas pasan del camino al Otro Mundo; es un sitio gélido y oscuro, en el cual solo hay un único habitante. Un ser, si así se le puede llamar, que está condenado a una existencia miserable y solitaria.
Es incapaz de tocar e interactuar con las almas; pero tiene la capacidad de ver, y está forzada a observar como las almas pasan brevemente por su mundo. Le dicen el Bocón, y es incapaz de salir de ese lugar; por lo cual su boca está permanentemente abierta... por siempre congelada en un rictus de incredulidad y angustia; un silencioso grito de enojo mientras mira como pasamos al Más Allá.
El mundo del Bocón es oscuro, más que cualquier cueva o el fondo del océano; y la única luz que recibe son destellos producidos por las almas al pasar. Esto lo hace sentir bien, y con el fin de ver más luces; es que el Bocón nos habla.
Los Pensamientos Intrusivos... incómodos y terribles, no se originan en nuestras mentes. El Bocón nos usa. 
Porque el Bocón necesita luz.

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