sábado, 1 de febrero de 2014

El Asesino del hacha de Nueva Orleans

En mayo de 1918, la ciudad de Nueva Orléans y las comunidades a su alrededor fueron sede de un asesinato que daría inicio a una racha de crímenes cometidos por un asesino que hasta la fecha, es considerado por muchos como una entidad supernatural venida del infierno.
Joseph Maggio y su esposa Catherine, fueron las primeras víctimas del asesino del hacha. La noche del 22 de mayo de 1918, la pareja dormía en su hogar localizado en la esquina de las calles Upperline y Magnolia, donde tenían un bar y una tienda de abarrotes.
La pareja fue asesinada de forma por demás sádica: sus gargantas fueron cortadas con una navaja y sus cráneos golpeados por un hacha; mientras que la policía solo encontró las ropas sangrientas y sucias del asesino.
El cuchillo de afeitar usado por el asesino para cortar las gargantas, fue hallado días después en una propiedad vecina. Andrew Maggio, hermano de Joseph; reportó haber escuchado "gruñidos extraños" en la casa unos momentos antes de descubrir los cadáveres.
En el lapso entre 1918 y 1919, hubo doce víctimas contando a los Maggio; todos ellos asesinados con un hacha, que por lo regular pertenecía a las propias víctimas. El modus operandi del asesino consistía en entrar por la puerta trasera, ejecutar ataques contra uno o más residentes del hogar usando un hacha o una cuchilla afilada, y el hallazgo de ropas ensangrentadas usadas por el asesino.

La mayor parte de sus víctimas eran de ascendencia italoamericana, lo que llevó a la policía a creer que los homicidios eran crímenes de odio, mientras que investigadores de todo el país formularon teorías que iban desde crímenes pasionales hasta que habían sido ejecutados por alguien sádico que buscaba víctimas femeninas. Los criminólogos Collin y Damon Wilson manejaron la hipótesis de que el asesino atacaba a los hombres solo cuando representaban cierto obstáculo contra sus objetivos femeninos.
Otra teoría menos probable era que el asesino asesinaba a sus víctimas para promover el jazz, ya que en una famosa carta dedicada a la gente de Nueva Orléans dijo que perdonaría las vidas de aquellos que tocaran jazz en sus casas.
El asesino del hacha jamás fue capturado, y su ola de crímenes se detuvo misteriosamente. Nunca se supo su identidad y la identidad del criminal permanece desconocida hasta este día, aunque se han manejado varias teorías sobre quien pudo haber sido.
El 13 de marzo de 1919, una carta supuestamente hecha por el asesino, fue publicada en los diarios de la ciudad diciendo que mataría cada quince minutos a partir de la media noche del 19 de marzo; pero que perdonaría a todas las personas que se encontraran en un lugar donde se escuchara tocar a una banda de jazz. Esa noche, todos los salones de baile de Nueva Orléans se llenaron al tope y cientos de músicos de jazz tocaron en fiestas privadas en toda la ciudad. No hubo asesinatos esa noche.

La carta del asesino:
Infierno, Marzo 13, 1919.
Estimado Mortal:
Nunca me han atrapado y nunca lo harán. Nunca me han visto, pues soy invisible; tanto como el éter que rodea tu tierra. No soy un humano, soy un espíritu y un demonio del infierno más caliente. Soy lo que ustedes, Orleanenses y su estúpida policía llaman el Asesino del hacha.
Cuando sienta que es adecuado, vendré y reclamaré otras víctimas. Y solo yo sé quienes serán. No dejaré pista alguna además de mi hacha ensangrentada, manchada con la sangre y cerebros de quienes haya yo mandado al infierno para hacerme compañía.
 Si deseas, puedes decirle a la policía que sea cautelosa de no molestame. Por supuesto, soy un espíritu razonable. Y no me ofendo por el hecho de que hayan elaborado investigaciones en el pasado. De hecho, han sido tan increíblemente estúpidos que no solo me entretienen a mí; si no a su Satánica Majestad, Francis Josef, etc. Pero díganles que tengan cuidado.
 No los dejen descubrir qué soy, porque sería mejor que no hubiesen nacido si es que llegan a incurrir en la furia del Asesino del hacha. No creo que haya necesidad de soltar tal advertencia, pues estoy seguro que la policía siempre me va a evitar, como han hecho en el pasado. Son sabios y saben como mantenerse alejados de cualquier posible daño.
 Indudablemente, ustedes Orleanenses, creen que soy el asesino más horrible de todos; lo que de hecho soy, pero podría ser mucho peor si así lo deseara. Si lo deseara, podría visitarlos a todos y cada uno de ustedes cada noche. A voluntad, podría matar a miles de sus mejores ciudadanos; pues tengo una relación cercana con el Ángel de la Muerte.
Ahora, para ser exacto, a las 12:15 (tiempo de la tierra) de la noche del próximo Martes, voy a pasar de nuevo por Nueva Orléans. En mi infinita piedad, les haré una proposición. Y aquí está: soy fanático de la música jazz, y juro por todos los demonios de las regiones inferiores que cada persona será perdonada, siempre y cuando en sus hogares toque una bandda de jazz en dicho momento. Si todos tienen una banda de jazz tocando, bueno, digamos que será lo mejor para ustedes.
Algo es seguro, y eso es que aquellos de ustedes que no toquen jazz en la noche del Martes, sin duda recibirán un golpe de mi hacha.
Bueno, tengo frío y ansío el calor de mi nativo Tártaro; por lo que es tiempo de que deje su hogar terrenal y cese mis acciones. Esperando que publiquen esto, y que todo les salga bien; soy, he sido y seré el peor espíritu que jamás ha existido tanto en la realidad como el reino de la ficción.
-El Asesino del hacha.

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