viernes, 3 de enero de 2014

Annabelle

Annabelle
En este blog ya hemos hablado de muñecos poseidos anteriormente, en específico Robert; que se supone fue la inspiración para el famoso 'Chucky, el muñeco diabólico' y que tiene una historia de múltiples sucesos paranormales arraigados a su presencia en una casa del sur de Estados Unidos.
Sin embargo, otra muñeca poseída muy famosa es Annabelle; famosa por haber inspirado la cinta del 2013, "El Conjuro"; la cual habla de los encuentros de los demonólogos Ed y Lorraine Warren (también famosos por haber investigado la casa de Amityville, entre otras más); con presencias sobrenaturales en una casa de Rhode Island, Estados Unidos.
El caso, acaecido a comienzos de la década de 1970, y catalogado en el libro "The Demonologist"; es uno de los más inusuales en términos de objetos poseidos hasta la fecha. Y uno de los más estremecedores, al grado de que hasta la fecha; en el museo de Ed y Lorraine Warren, la muñeca está en exhibición dentro de una caja con tapa de vidrio bajo la cual se halla escrito: "ADVERTENCIA: NO ABRIR".

La historia de Annabelle.
En 1970, una mujer compró una antigua muñeca Raggedy Ann de una tienda de hobbies. La muñeca era un regalo para el cumpleaños de su hija, Donna; que en ese entonces era una estudiante universitaria a punto de graduarse como enfermera, y vivía con su compañera de habitación; Angie.
Maravillada con la muñeca, Donna la colocó en su cama como decoración y se olvidó de ella hasta unos cuantos días después. En ese tiempo, tanto Donna como Angie se percataron de que había algo muy extraño y espeluznante respecto a la muñeca. Al parecer se movía por sí sola, primero de forma imperceptible (por ejemplo, un cambio de posición); pero conforme pasó el tiempo, los movimientos de la muñeca se volvieron más y más identificables.
Donna y Angie volvían a casa, para hallar a la muñeca en una habitación distinta de la que se le había dejado. A veces podía ser encontrada con las piernas cruzadas y los brazos doblados, en otras aparecía de pie recargada contra una silla del comedor; o inclusive Donna dejaba a la muñeca sobre el sillón al irse a trabajar, solo para encontrarla acostada sobre su cama y con la puerta de la habitación cerrada.

Una noche, Donna regresó a casa y encontró que la muñeca se había movido de nuevo, pero esta vez estaba sobre su cama. Donna llegó a considerar típico que la muñeca hiciera eso, pero esa vez sabía que era diferente. Que algo no estaba bien.
Una sensación de miedo se apoderó de ella cuando inspeccionó a la muñeca y vio lo que parecía ser gotas de sangre en la parte superior de sus manos y el pecho. Como si de pronto, un líquido rojizo hubiese aparecido en la muñeca. Desesperadas y atemorizadas, Donna y Angie decidieron que era tiempo de buscar ayuda profesional; así que sin nadie más a quien acudir, contactaron a un medium que organizó una sesión espiritista. El medium entró en contacto con el espiritu de la muñeca, que se identificó como una niña que había residido en ese lugar antes de que se construyeran los departamentos donde vivían las amigas.
El fantasma explicó que había muerto a los siete años, y que había sido hallada sin vida en el mismo lugar donde ahora se hallaban los departamentos. También mencionó que se sentía a gusto con Donna y Angie, y que poseyó a la muñeca para estar ahí con ellas.
Donna sintió compasión por el supuesto espíritu, y le dio permiso de habitar el muñeco para permanecer con ellas. Sin embargo, con el tiempo se dieron cuenta de que Annabelle no era precisamente una entidad bondadosa.

La historia de Lou.
Un amigo de Donna y Angie, llamado Lou; nunca confió en la muñeca y en varias ocasiones le dijo a Donna que era malvada, y la presionaba para que se deshiciera de ella. Sin embargo, la joven desarrolló un lazo emocional respecto a la muñeca, y decidió conservarla a pesar de las advertencias de Lou.
Una noche, Lou despertó aterrado; no por una pesadilla, si no por el hecho de que algo se sentía diferente. Lo que bien podría haber sido un caso común de parálisis del sueño, se convirtió en una terrorífica visión de la muñeca Annabelle, flotando desde los pies de su cama hacia su pecho. La muñeca se detuvo sobre él y comenzó a asfixiarlo, rodeándole el cuello con los brazos. Luego de un momento, Lou se desmayó; y al despertar al día siguiente, se encontró determinado a deshacerse de la muñeca y del espíritu que la habitaba.
Más tarde, mientras Lou y Angie se preparaban para un día de campo que tendrían al otro día; se dieron cuenta de que había sonidos que provenían de la habitación de Donna. Sonidos de algo que rascaba el piso.
Al ir a buscar la causa, Lou se encontró con que la habitación estaba vacía; con excepción de Annabelle, que yacía tirada en una esquina.
No había rastros de que alguien intentase entrar a la habitación, y tampoco evidencia de que se hubiesen robado algo. Sin embargo, al acercarse a la muñeca; Lou tuvo la sensación de que algo se hallaba tras él; y giró, solo para encontrarse con el hecho de que no había nadie más que él en la habitación.
Entonces, de forma rápida e imprevista; algo invisible le golpeó el pecho y lo mandó al piso. Lou escapó, y al abrirse la camisa para ver qué había pasado; se encontró con que tenía siete marcas de garra en el pecho, como si un gato lo hubiese arañado.

La investigación.
La experiencia de Lou fue lo que le confirmó a Donna que lo que hubiese dentro de la muñeca, no era el fantasma de una niña; si no una criatura inhumana y demoniaca; y que debía buscar ayuda al respecto. Donna rastreó y contactó a un padre episcopal llamado Hegan. Hegan sintió que esto salía de sus capacidades, y que debía contactar al padre Cooke; quien a su vez contactó a los demonólogos Warren.
Ed y Lorraine Warren de inmediato contactaron a Donna; y tras hablar con ella, Angie y Lou; llegaron a la conclusión de que Annabelle no estaba poseída, si no manipulada por una presencia demoniaca.
Los Warren sintieron apropiado realizar un exorcismo; y con permiso de Donna, llevarse a la muñeca.

Conclusión.
Con el tiempo, los Warren se encontraron con que ya estando en su casa, la muñeca aparecía en lugares distintos a donde la habían dejado antes de salir; sin importar que cerraran puertas con llave. Annabelle también expresó un odio considerable hacia las figuras religiosas que iban a su hogar.
En una instancia, el padre Jason Bradford, un exorcista católico; visitó la casa y levantó a la muñeca, diciéndole "Solo eres una muñeca de trapo, Annabelle. No puedes herir a nadie"; luego la arrojó y Ed Warren le dijo "No creo que deba decir eso".
Horas después de irse, el padre llamó a Lorraine y le contó que los frenos de su automóvil fallaron al entrar a una autopista. Ese fue el primero de múltiples accidentes que ocurrirían a lo largo de los años.
Los Warren colocaron a Annabelle en una vitrina especial dentro del museo de lo Oculto; donde se encuentra hasta estos días. Desde que la pusieron ahí, Annabelle dejó de moverse; pero se cree que es responsable de la muerte de un visitante que la retó a arañarlo; el cual falleció al estrellarse su motocicleta c


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