lunes, 19 de agosto de 2013

Mythos de Cthulhu no.6 - Tsathoggua el Negro


"Era un templo achaparrado y simple de rocas basálticas sin una sola inscripción, y que contenía solo un pedestal vacío de ónix. Había sido construido imitando algunos templos mostrados en las bóvedas de Zin para darle hogar a un muy terrible ídolo negro en forma de sapo hallado en el mundo de arena roja; y llamado Tsathoggua en los manuscritos Yothicos. Había sido un dios potente y bien reverenciado, y luego de su adopción por la gente de K'n-yan; le otorgó su nombre a la ciudad que se volvió dominante en dicha región. La leyenda Yothica decía que había venido de un reino misterioso bajo el mundo de arena roja - un reino negro sin luz y de sere peculiares, con grandes civilizaciones y dioses poderosos mucho antes de que los reptiles cuadrúpedos de Yoth siquiera hubiesen existido."
-H.P. Lovecraft y Zealia Bishop, "El Túmulo".

Tsathoggua, también conocido como el durmiente de N'kai es una entidad supernatural de los mythos de Cthulhu. Fue creado por Clark Ashton Smith y es parte del ciclo Hiperbóreo; donde aparece por primera vez en la historia corta 'El cuento de Satampra Zeiros', escrita en 1929 y publicada en el ejemplar de noviembre de 1931 de Weird Tales. Su primer aparición en papel; sin embargo, es en la historia corta de H.P. Lovecraft 'El que susurra en la Oscuridad', escrita en 1930 y publicada en la Weird Tales de agosto de 1931.
La primera descripción de Tsathoggua ocurre en 'El cuento de Satampra Zeiros', donde el protagonista encuentra un ídolo en honor de la deidad. Luego, es descrito de nuevo en 'Los Siete Geases' de 1933: "En esa cueva secreta en las entrañas de Voormithadreth... soporta los eones el dios Stathoggua. Ya conocerán a Tsathoggua gracias a su gran tamaño, su cuerpo peludo de murciélago y ese aspecto de sapo negro y adormilado que tiene eternamente. No se levantará de su lugar aún si se muere de hambre, pero esperará en pereza divina por un sacrificio."


Robert M. Price nota que las versiones de Tsathoggua de Lovecraft y Smith varían casi en todo. Lovecraft no lo compara con el murciélago y el perezoso, y se refiere a la entidad como "una entidad divina, amorfa y similar a un sapo; mencionada en los Manuscritos Pnakópticos, el Necronomicón y en el ciclo mítico del Commoriom preservado por el sumo sacerdote atlante Klarkash-Ton". Luego, en "El Horror en el Museo"; una historia escrita por Lovecraft; escribe que "Tsathoggua el Negro se moldeó a sí mismo a partir de una gárgola similar a un sapo, con una linea sinuosa y cientos de pies rudimentarios."
Es probable que Tsathoggua pueda alterar su forma de acuerdo al ambiente en que se encuentre. Cuando vivía en Cykranosh (Saturno), quizás tenía una forma muy diferente y parecida a la de su tío paterno Hziulquoigmnzhah; cuya cabeza cuelga debajo de un cuerpo esférico.
Tsathoggua es descrito originalmente de esta forma:
"Era aplastado y de panza de barril, su cabeza era más que la de una deidad, la de un sapo monstruoso; y su cuerpo entero estaba cubierto por una imitación de piel corta, dándole un parecido vago al murciélago y el perezoso. Sus párpados adormilados se encontraban a la mitad de sus ojos globulares y la punta de una lengua curiosa asomaba de su boca gorda."
Los Engendros sin Forma
Los Engendros sin Forma.
"El cráter... estaba lleno de una sustancia semilíquida y viscosa, opaca y de un color cenizo... el centro se inflaba como por obra de alguna poderosa levadura; y una enorme cabeza deformada con ojos saltones y sin vida, se alzó seguida de un cuello que se alargaba sin fin... luego dos brazos -si es que se les podía llamar así- se levantaron pulgada por pulgada, y vimos que la cosa no era una criatura inmersa en el líquido... si no que el líquido mismo se había formado en esa cabeza espantosa; y sus brazos ahora se extendían hacia nosotros como tentáculos en lugar de manos o garras... luego toda la masa del fluido oscuro empezó a levantarse y se desparramó sobre el borde del cuenco como un torrente de mercurio negro, arrastrándose por el suelo como una serpiente ondulante que de inmediato desarrolló una docena de patas cortas."
-Clark Ashton Smith, "El Cuento de Satampra Zeiros."

La voluntad de Tsathoggua es llevada a cabo por los Engendros sin Forma, seres polimórficos hechos de lodo negro. Son extremadamente durables y muy difíciles de matar. Los Engendros sin Forma pueden tomar cualquier forma y atacar a sus objetivos de casi cualqueir forma imaginable. Son sorprendentemente flexibles y plásticos, y pueden entrar a una habitación a través de las aperturas más pequeñas. Atacan aplastando a sus objetivos, mordiéndolos o destrozándolos al tocarlos. También se cree que son extremadamente ácidos, y su mero toque puede disolver la carne humana al contacto.
Los Engendros sin Forma por lo regular permanecen en cuencos dentro de los templos de Tsathoggua y evitan que el santuario sea profanado por no-creyentes.
En su historia de En Las Montañas de la Locura, H.P. Lovecraft menciona que "unos cuantos místicos atrevidos han dado indicios de un origen pre-Pleistoceno para los Manuscritos Pnakópticos, y sugieren que los devotos de Tsathoggua eran tan extraños para la humanidad como el mismo Tsathoggua."
Voormi.

Los Voormis.
"Porque para ellos era una creencia común que sus pontífices supremos y los ancestros comunes habían sido engendrados por nadie más que Tsathoggua mismo, durante un encuentro intransigente con una deidad femenina menor, que gozó en nombre de Shathak."
-Lin Carter y Clark Ashton Smith, "El Pergamino de Morloc."
Otra raza sirviente de Tsathoggua son los Voormi, una raza de humanoides que habitan cavernas. Se les refiere como Los Voormi (plural: Voormis) en los fragmentos de los Manuscritos Pnakópticos; y se consideran a sí mismos como los esbirros elegidos de Tsathoggua, así como sus descendientes directos.
Se les describe como humanoides peludos, de tres dedos en cada pie y de color purpúreo; similar a sus tradicionales enemigos, los mucho más peludos Gnophkehs, que veneran al Primigenio Rhan-Tegoth. Los Voormis se comunican mediante aullidos parecidos a los de los perros.
Residen en el continente de Hyperborea, que será conocido en el futuro como Mhu Thulan. Específicamente en sistemas cavernosos bajo un extinto volcán de cuatro conos nombrado a partir de ellos: el Monte Voormithadreth, el pico más alto de las montañas Eiglophianas. Sus ancestros (según la narrativa de Carter) eran originalmente esclavos de los Hombres Serpiente, que escaparon tras que el continente de éstos últimos se hundiera bajo el océano. Son chamanísticos y comenzaron a vivir bajo tierra para imitar a su deidad, Tsathoggua; bajo el liderazgo del epónimo Voorm.

"Ahora, los Voormis se habían considerado desde sus remotos origenes; los sirvientes elegidos de Tsathoggua, la única didad a quien veneraban de forma célebre. Y Tsathoggua era un elemental de tierra enfrascado en una perpetua e incansable enemistad contra el Rhan-Tegoth y su gente, quienes eran comúnmente contados entre los elementales del aire y eran objetos de consternación para los Primigenios como Tsathoggua, que aborrecía el vacío aéreo del mundo superior y por preferencia se mantenía reptando en oscuras guaridas subterráneas."
-Lin Carter y Clark Ashton Smith, "El Pergamino de Morloc".

Al vivir en el subsuelo, los Voormis imitan a la grotesca divinidad que veneran con ritos excesivamente sanguinarios y repugnantes. Es decir, mediante algún extraño edicto en la fé Voormi, que hace referencia a que Tsathoggua abita cavernas sin luz localizadas en la profundidad de la tierra; los Voormi adoptaron un modo de vida troglodita de forma simbólica. El ancestro epónimo de su raza, Voorm el Archi-Antiguo; promulgó a comienzos de la historia Voormi una doctrina en la cual dictaba que el vivir en un hábitat subterráneo, les otorgaba una relación especial y mística con su dios; quien a su vez prefería vivir en el golfo de N'Kai, bajo una montaña al sur considerada sagrada por los Voormis.
Los Voormis establecieron una cultura exitosa en la superficie de Hiperbórea antes de la llegada de los humanos, pero que colapsó tras siglos de combate constante con sus archienemigos; los Gnophkeh, hasta que los Voormis fueron disminuyendo en números al grado de que sus remanentes se retiraron a las columnas más altas de las montañas Eiglophianas; donde fueron cazados cruelmente por los posteriores habitantes humanos.

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